La judoca brasileña Mariana Silva afirmó el martes que alcanzar su sueño de participar en los Juegos Olímpicos de Londres fue largo y difícil, y aunque se despidió al caer en primera ronda en la categoría de 63 kilos sigue convencida que es la mejor experiencia de su vida.

"Caí en primer a ronda, hice lo que pude. Estoy muy triste por el resultado, pero estaré mejor preparada para la próxima" cuando los Juegos se disputen en 2016 en Río de Janeiro, dijo Silva a la prensa con los ojos humedecidos.

La brasileña, que se trasladó por sus propios medios a Japón por dos años en 2008 en un esfuerzo por acelerar su formación y clasificarse a Londres, sucumbió ante la china Lili Xu, quien se impuso gracias a un Waza-ari con Soto-makikomi, una maniobra que consiste en envolver el cuerpo del adversario al suyo y desde esta posición tirarlo hacia delante.

"Tengo muchas cosas que mejorar todavía, soy joven; pero después de tantos sacrificios no cambiaría nada, estoy viviendo uno de los momentos más bonitos de mi vida, no cambiaría esto por nada", agregó la debutante olímpica de 22 años.

Silva, procedente de una familia humilde de Sao Paulo, en su estadía en Japón además de entrenar, se empleó en varios oficios para asegurar su sustento. "Hice muchos sacrificios para estar aquí... estoy segura que con esfuerzo se puede lograr cualquier cosa", acotó.

Silva comentó que tenía muchas esperanzas de avanzar, pese a su escasa experiencia, en parte animada por el desempeño de su compatriota Felipe Kitadai, quien se alzó con el bronce el sábado en la división de 60 kilos.

Felipe "demostró que en el judo no hay favoritos, él como tampoco estaba tan bien ranqueado", destacó.

Silva reconoció que fue supera por su oponente china, quien tiene "una mejor técnica".

"Tenía todo a mi favor, pero la experiencia es muy importante", concluyó.