La cubana Yaritza Abel y la francesa Gevrise Emane protagonizaron un verdadero choque de trenes y sólo los jueces pudieron definirlo para desconsuelo de la caribeña, en los octavos de final del judo de los Juegos Olímpicos de Londres.

La francesa, actual campeona del mundo y que suma sólo un par de derrotas en los últimos dos años, ganó el favor de los árbitros pese a que la cubana mantuvo el combate igualado de principio a fin y no cedió un milímetro en la definición de "tres puntos de oro" que conceden los jueces, quienes se inclinaron por unanimidad por Emane.

Abel, medallista de oro en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, quedó tan afligida con el resultado que por largo rato se resistió a abandonar el tatami y recién se retiró luego de recibir la ayuda de compañeros de su delegación.

La cubana abandonó el recinto en silencio y evitando mirar a la prensa. Se le veía muy afectada.

Con la eliminación de la cubana, Latinoamérica se quedó sin representantes en los cuartos de final. La brasileña Mariana Silva y la ecuatoriana Estefanía Garcia perdieron sus combates de primera ronda.