Una exposición dedicada a la obra en blanco y negro del pintor español Pablo Picasso (1881-1973) reunirá a partir del 5 de octubre y hasta el 23 de enero de 2013 en el Museo Guggenheim de Nueva York 118 pinturas, esculturas y dibujos.

"Picasso Black and White" incluye obras realizadas entre 1904 y 1971, como una prueba de que el pintor estuvo investigando y dibujando con tonos monocromos, austeros y oscuros, durante toda su carrera.

Una de las comisarias de la exposición, Carmen Giménez, explicó hoy en un comunicado que estas obras, inscritas en los periodos Rosa y Azul de Picasso, así como en su etapa de incursión en el movimiento del cubismo y en su exploración del surrealismo, remiten a las pinturas rupestres del Paleolítico.

También pueden relacionarse con una tradición española que usaba con profusión el color negro en sus lienzos, perpetuada por artistas como El Greco, Diego Velázquez, Francisco de Zurbarán, José de Ribera o, especialmente, Francisco de Goya con sus pinturas negras.

"Picasso hizo un uso muy efectivo del negro, el blanco y los tonos grises, evocando unas texturas escultóricas", explicó Giménez, quien apuntó que, eliminando el color, "que debilita", el malagueño pretendía "destacar la estructura formal y reafirmar su autonomía".

El artista se valió de estas tonalidades negras, blancas y de suaves sombras en toda la gama de los grises para recrear temas desde las atrocidades de la guerra hasta bodegones alegóricos, pasando por vívidas interpretaciones de obras maestras de la historia del arte, a las que dotaba de una "llamativa intensidad con unos tonos mínimos".

Según Giménez, también empleó esta paleta en los trabajos "altamente sexuales" que realizó en el ocaso de su vida, y que en algunos casos resultaban "tiernos, pero siempre vigorosos, y un ejemplo de la expresión cortante y espontánea que es tan típica de la producción de Picasso".