El Gobierno de Grecia anunciará en agosto las nuevas medidas de austeridad que le permitirán ahorrar 11.500 millones de euros tal y como le exigen sus prestamistas internacionales, aseguró hoy el ministro portavoz Simos Kedikoglu.

Aunque no concretó la fecha, el diario "Ethnos" precisó que estas medidas serán pactadas por los tres partidos de la coalición gobernante antes del próximo 8 de agosto.

"Estamos siguiendo el único camino que permite la permanencia de Grecia en Europa y lo intentamos hacer con los menores sacrificios posibles", dijo Kedikoglu al canal Skaï.

El ministro portavoz reconoció que estos nuevos recortes son "pesados y duros" pero justificó su necesidad en que "son el único camino" para que Grecia "recupere la credibilidad y no deba retroceder décadas".

"El desarrollo de los acontecimientos durante el otoño a nivel europeo será veloz y debemos permanecer en ellos a toda costa", añadió.

El primer ministro conservador, Andonis Samarás, y sus socios de Gobierno socialdemócratas e izquierdistas no lograron ponerse ayer de acuerdo sobre las partidas a recortar.

Según fuentes citadas por el diario "Kathimerini", los socios menores del Gobierno han propuesto a Samarás dividir los recortes en dos tramos.

Han propuesto que el ahorro de 6.000 millones de euros para 2013 sea aprobado ahora, mientras que los restantes 5.500 millones, a salir del presupuesto de 2014, se decidan más adelante, dependiendo de la marcha de la economía.

Según "Kathimerini", los socios de Samarás están preocupados por la estabilidad de una coalición que tiene enfrente a la dura oposición del izquierdista Syriza, que en las elecciones de junio quedó sólo tres puntos porcentuales por debajo de los conservadores de Nueva Democracia.

Los tres partidos del Gobierno prometieron en campaña suavizar las medidas de austeridad y renegociar las condiciones impuestas al país por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional a cambio de un préstamo de 130.000 millones de euros.

Las dudas sobre la voluntad de Atenas de cumplir sus obligaciones han hecho que se descarte, de momento, cualquier negociación, por lo que Samarás prefiere aprobar los nuevos recortes para demostrar que está dispuesto a cumplir lo pactado y convencer a sus prestamistas de que le den más tiempo para reducir el déficit público.

Mientras, el tiempo corre en contra de Atenas. Los prestamistas internacionales esperan que el Gobierno concrete las medidas y el propio ministro de Finanzas, Yannis Sturnaras, advirtió ayer, según fuentes citadas por "Kathimerini", que o se toman las medidas necesarias o el país volverá al dracma en dos meses.