El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, y el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, alcanzaron hoy un acuerdo, avalado por la Casa Blanca, para financiar las operaciones del Gobierno y así evitar que falten fondos a finales de este año electoral.

"Hemos acordado cómo vamos a financiar el Gobierno en los próximos seis meses, hasta el primer trimestre de 2013. Ofrecerá estabilidad para los próximos meses", afirmó Reid sobre el pacto, logrado en la última semana de sesiones antes del receso de agosto.

"Ésto es algo bueno porque podemos resolver estos asuntos críticos, que afectan directamente al país", agregó.

Reid advirtió, no obstante, que todavía queda pendiente la difícil negociación para evitar los recortes masivos automáticos en el Pentágono y toda la burocracia federal previstos a partir del próximo 2 de enero de 2013.

El líder demócrata se quejó de que, en vez de negociar de buena fe para evitar esos recortes, los republicanos "se niegan" a facilitar ingresos y anteponen los intereses de los millonarios "a los de la clase media y el Ejército".

El acuerdo logrado hoy entre demócratas y republicanos permite que el Gobierno federal cuente con fondos más allá del 1 de octubre, cuando comienza el próximo año fiscal.

El pacto, que cuenta con la venia de la Casa Blanca y será sometido a votación en ambas cámaras del Legislativo en septiembre próximo, provee poco más de un billón de dólares en fondos gubernamentales, es decir, el mismo nivel establecido para los años fiscales 2012 y 2013.

Boehner dijo en un comunicado que el texto del proyecto de ley será elaborado durante el receso legislativo de agosto, de tal manera que el Congreso lo apruebe en septiembre y lo envíe al Despacho Oval.

El portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, se congratuló por el acuerdo y recordó en un comunicado que el presidente Barack Obama "ha dejado en claro que es esencial que la legislación para financiar al Gobierno se adhiera a los niveles acordados por ambos partidos el año pasado" y esté libre de asuntos "ideológicos o superfluos".

"El presidente trabajará con líderes de ambos partidos para firmar un proyecto de ley que cumpla con estas metas", puntualizó Carney.