El español que conducía el automóvil accidentado en el que viajaba el disidente Oswaldo Payá fue acusado de homicidio, mientras las autoridades revelaron detalles de acciones organizadas desde el exterior en contra de la revolución.

Un editorial del periódico oficial Granma informó el martes la conclusión de la investigación del deceso de Payá ocurrido el domingo 22 de julio cuando el vehículo en el que viajaba se salió de la carretera y chocó contra un árbol.

"El español Ángel Carromero Barrios se encuentra instruido de cargo por homicidio en ocasión de conducir vehículo por la vía pública", expresó el artículo publicado en la portada del rotativo.

Además de Payá, de 60 años, también falleció el disidente cubano Harold Cepero. Ambos iban en el asiento de atrás sin los cinturones de seguridad colocados. El sueco Jens Aron Modig que viajaba como copiloto, sólo sufrió heridas leves al igual que Carromero.

Según el Código Penal de la isla tras ser instruido de los cargos por la fiscalía, Carromero enfrentará una pena de entre uno y 10 años de privación de la libertad.

Versiones de medios de prensa extranjeros y redes sociales especulaban sobre un accidente provocado y hasta la presencia de un carro que los embistió, pero Carromero y Modig --el primero a la policía y el segundo en una presentación ante corresponsales-- desmintieron esos rumores.

Carromero es dirigente de Nuevas Generaciones, una organización del Partido Popular, y Modig miembro del derechista Partido Demócrata Cristiano Sueco. Ambos reconocieron que su tarea era ponerse en contacto con Payá, entregarle unos 4.000 euros y ayudarlo en la organización de un ala juvenil de disidentes.

Payá fue el fundador del Movimiento Cristiano de Liberación e impulsor del Proyecto Varela que entregó 25.000 firmas en la década pasada para forzar un referendo de camino al pluripartidismo en la isla.

La iniciativa fue considerada la más seria y sistemática de la pequeña y fragmentada oposición interna por lograr cambios en el sistema cubano.

"Entraron a nuestro territorio el 19 de julio, con visas de turista, y disimuladamente, en violación de su estatus migratorio, se involucraron en actividades netamente políticas contra el orden constitucional", expresó el editorial. Modig fue autorizado a salir de Cuba.

El artículo narró la forma en que Carromero y Modig se contactaron por orden de sus partidos para viajar a Cuba y las instrucciones que recibieron. El sueco había relatado casi los mismos hechos a periodistas extranjeros el lunes.

"No se puede tapar el sol con un dedo: pese a la censura y la manipulación, es bien sabido que, en nuestra tierra, la contrarrevolución siempre ha sido y es mercenaria", acusó Granma.

En varias ocasiones tanto el rotativo como los líderes Fidel y Raúl Castro insistieron en diversas acciones realizadas desde el exterior por grupos de interés de Estados Unidos o de Europa en contra de la revolución.

Como prueba de sus palabras el editorial relató un incidente desconocido y que involucra a organizaciones mexicanas.

"Durante el pasado mes de marzo, días antes de la visita del Papa Benedicto XVI, ocho jóvenes mexicanos viajaron como turistas a territorio cubano con el objetivo de incitar al pueblo a protestar en las calles y a tomar iglesias, distribuir volantes y crear desórdenes en las actividades del Sumo Pontífice", denunció Granma.

Según Granma cuatro de estas personas fueron detenidas y reconocieron "haber sido pagados, entrenados e instruidos por Orlando Gutiérrez Boronat, del Directorio Democrático Cubano, de Miami, para llevar a cabo esa operación de abastecimiento y propaganda".

Los jóvenes, expresó el rotativo, señalaron al ex senador suplente del Partido de Acción Nacional René Bolio Hollarán como el "jefe del operativo en México".

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