La situación de violencia por el conflicto de tierras en el Bajo Aguán, en el Caribe de Honduras, ha generado un estado de pánico, pesadillas y temor entre los niños, según un informe dado a conocer hoy por la organización humanitaria Casa Alianza.

Entre los niños evaluados hay muchos que "padecen de ataques de terror, tristeza, ansiedad, angustia, preocupación, pesadillas, ataques de nervios, intranquilidad, temor constante", señaló Casa Alianza en el "Informe de seguimiento de la situación de Derechos de los niños, niñas y jóvenes en el Bajo Aguán".

Un equipo del Observatorio de Casa Alianza, dirigido por el español Manuel Capellin, recorrió el Bajo Aguán, departamento de Colón, tras considerar que ha sido una de las regiones más afectadas del país en los últimos años debido a las "tensiones" por el conflicto de tierras entre campesinos y terratenientes.

"La población del Bajo Aguán, en especial los niños, niñas y jóvenes de sus comunidades, presentan cuadros graves de estrés postraumático debido a las situaciones de violencia crónica que viven", añade el documento.

El estudio, hecho en junio pasado en las comunidades de Nueva Esperanza, Lempira, Rigores y Guadalupe Carney, señala que el Bajo Aguán es un territorio de "conflicto permanente, donde las violaciones de derechos humanos se han sistematizado hasta generar un estado alarmante de normalización de la violencia".

Agrega que los niños identifican las armas como un "medio para defender sus vidas y tierras" y, además, "sienten necesitarlas para preservar su vida y la de sus familias".

El informe señala que la situación de la población infante-juvenil continúa "pasando desapercibida, incluso para la mayoría de los organismos e instituciones encargados de velar por la seguridad y la protección de la infancia" en Honduras.

Además de la "extrema violencia" en el Bajo Aguán, los niños también viven en "pobreza extrema", lo que impacta directamente en sus "condiciones de vivienda y alimentación", indica el estudio.

Además, subraya que la alimentación básica consiste en "arroz, fríjoles, tortilla, banano y ocasionalmente pollo, queso y pescado" y en algunos casos, donde "la pobreza es tan elevada", se registran "niños y niñas desnutridos".

El conflicto de tierras entre campesinos y terratenientes en el Bajo Aguán se ha cobrado la vida de más de 50 personas, en su mayoría labriegos, en los últimos dos años y medio, según el estatal Comisionado de los Derechos Humanos.

Casa Alianza considera que es "necesario promover más acciones de denuncia contra los crímenes cometidos y de lucha contra la impunidad a través de iniciativas de visibilización y restitución de derechos".

El presidente hondureño, Porfirio Lobo, dijo la semana pasada que atacará "como un problema de seguridad nacional" el conflicto agrario en el Bajo Aguán, que se creía había terminado con la firma de un cuarto acuerdo en junio pasado.

El pasado viernes, dirigentes campesinos denunciaron que guardias de seguridad de la finca privada Los Laureles, ubicada en el Bajo Aguán, dieron muerte a Israel García, de 37 años, uno de los 200 campesinos que invadieron el pasado 20 de julio esa propiedad.