Danell Leyva se lanzó el lunes al aire dibujando tirabuzones y poco después John Orozco se aferró a una barra fija y giró como un trompo en la gimnasia artística de los Juegos de Londres, en los que ambos integraron el equipo de Estados Unidos que sufrió una gran frustración.

Nos vamos sin la medalla, pero orgullosos de haber estado en la competencia y dejado todo el esfuerzo

- John Orozco

Leyva, que nació en Cuba y llegó a Estados Unidos cuando era apenas un niño, y Orozco, cuyos padres son puertorriqueños, buscaban darle a los Estados Unidos su primer título olímpico desde Los Angeles 1984, después de terminar primeros en la clasificación y arrancar como favoritos.

Pero Estados Unidos terminó quinto en esa prueba en la que China embolsó el oro, el segundo consecutivo en la gimnasia. Gran Bretaña se llevó plata en lo que fue su primera medalla por equipos en un siglo y Ucrania el bronce.

Leyva y Orozco se fueron con las manos vacías. Pero al menos cosecharon aplausos desde sectores del estadio en los que se agitaban banderas de Estados Unidos.

"Salimos como ganadores pero perdimos; ahora la gente puede decir que no somos perfectos", dijo Leyva sonriente y dando muestras de estar tranquilo tras la prueba en el Greenwich Arena, un estadio lo más parecido a un gran teatro de tres pisos.

Leyva recordó que las esperanzas de medalla de su equipo se diluyeron con una mala actuación en el caballo con arcos.

Pero a pesar de este sinsabor, el gimnasta podría darle el miércoles una dorada a Estados Unidos ya que estará en la gimnasia artística individual, en la que saldrá como el mejor clasificado, con Orozco en cuarto lugar.

"Ahora vamos por el oro", dijo Leyva, de 20 años, cuyo padrastro Yin Alvarez fue integrante de la selección cubana de gimnasia y quien motivó al pequeño Danell para que se dedicase a ese deporte. Su madre también fue gimnasta en Cuba.

Durante la prueba, Leyva se abrazó varias veces con Orozco, festejando alguna buena acrobacia en ese equipo que además integraron Jacob Dalton, Jonathan Horton y Samuel Mikulak.

Durante la competencia, un "¡Go, Orozcooo!" (¡Vamos Orozco!) fue un estímulo anónimo que partió de un sector de la tribuna, cuando el hijo de boricuas se colgó de las argollas con las venas abultadas en sus brazos y en el cuello.

"Nos vamos sin la medalla, pero orgullosos de haber estado en la competencia y dejado todo el esfuerzo", dijo Orozco, de 19 años. "Soy muy joven aún y tendré más oportunidades; no hay que impacientarse ni amargarse porque la vida es así. Siempre habrá cosas tristes y otras por festejar".