El Comité de Comercio del Senado de EE.UU. aprobó hoy a viva voz una medida para proteger a las aerolíneas estadounidenses del controvertido sistema de comercio de emisiones europeo (ETS, por su sigla en inglés), que afronta gran oposición en este país.

La votación de la medida, que previsiblemente será sometida a voto en el pleno del Senado tras el receso legislativo de agosto, coincidió con el inicio de una reunión de dos días en el Departamento de Transporte con representantes de 16 países opuestos al ETS.

Entre otros elementos, el proyecto de ley bipartidista autoriza que el secretario de Transporte, Ray LaHood, prohíba que las aerolíneas estadounidenses participen en el ETS, que a partir de abril de 2013 les obligaría a pagar por emisiones de dióxido de carbono (CO2).

El Departamento de Transporte tendrá que tomar en cuenta el impacto de la medida en "los consumidores, aerolíneas y operadores estadounidenses...en la seguridad económica, energética y ambiental de EEUU" y en las relaciones exteriores y compromisos internacionales vigentes.

Una vez que el Departamento de Transporte determine que prohibir la participación en el ETS es del interés público de EE.UU., el titular de la agencia federal "debe realizar una audiencia pública con al menos 30 días de antelación antes de imponer cualquier prohibición", según reza el texto de la medida.

El senador republicano de Dakota del Sur y copatrocinador de la legislación, John Thune, consideró que el pago establecido dentro del ETS no es más que un "impuesto" injusto.

Al final, aseguró, "se gastarán más de 3.100 millones de dólares en nuevos impuestos entre 2012 y 2020 que bien podrían invertirse en la creación de empleos y el crecimiento económico" en EE.UU.

En ese mismo sentido se pronunció la senadora republicana de Texas, Kay Bailey Hutchinson, quien tachó el sistema ETS como "un impuesto unilateral hacia las compañías y ciudadanos estadounidenses".

Los senadores demócratas Barbara Boxer, de California, y John Kerry, de Massachusetts, decidieron apoyar la medida después de que Thune ajustara el texto para incluir la realización de la audiencia pública, y para alentar una solución "mundial" al problema de las emisiones tóxicas.

Aunque no ha transcendido información sobre la reunión de dos días en el Departamento de Transporte, las autoridades de Estados Unidos han dejado en claro que la oposición al ETS proviene de todos los sectores del espectro político en este país.

El lunes, una coalición de grupos del sector de aviación de EE.UU. presionaron al Gobierno de Washington para que tome medidas contundentes contra el ETS y aliente la búsqueda de un marco global que propicie una mejor alternativa.

Para comenzar, grupos como Airlines for America y la Cámara de Comercio han instado a LaHood y a la secretaria de Estado, Hillary Clinton, que presenten una queja ante la Organización de Aviación Civil Internacional para que la Unión Europea desista de imponer el pago a las aerolíneas extranjeras no europeas.

La Administración del presidente Barack Obama se opone al ETS en particular porque considera que, si bien comparte el objetivo de ese régimen de comercio de emisiones, no es la forma más adecuada de lograrlo.

"Si la Unión Europea puede imponer su propio sistema en todo el mundo, cabe que cinco, diez o veinte otros países puedan hacer lo mismo, y eso crea el riesgo de tener un mosaico de distintos mecanismos, distintos impuestos, distintos tipos de políticas, en vez de una solución global en general", dijo el lunes a los periodistas un funcionario de alto rango de la Administración.

La reunión en Washington, de la que no se esperan anuncios concretos, tiene carácter "informal" y da seguimiento a otra que se realizó en Moscú en febrero pasado, para analizar esta discordia en torno al ETS.