El fundador del grupo ecologista Sea Shepherd prometió el martes seguir dificultando la caza de ballenas de parte de barcos japoneses cuando llegue en unos meses a los mares australes, pese a los pedidos de detención y extradición de tres países, entre ellos Costa Rica.

Paul Watson, de 61 años, fue detenido en Alemania en mayo por un pedido de extradición de Costa Rica, que le acusó de poner en peligro a un pesquero en 2002.

Hace 10 días, el canadiense violó su libertad bajo fianza y huyó tras enterarse de que Japón había solicitado su extradición desde Alemania.

"Puedo servir a mis clientes mejor en el mar que en una cárcel japonesa y así pienso hacerlo", dijo en una declaración emitida por su grupo con sede en Estados Unidos, que no identificó su paradero. "En diciembre, nuestros barcos surcarán en la novena campaña para oponernos a los proscritos balleneros japoneses en el Santuario de Ballenas del Océano Meridional".

Ese santuario es una amplia zona en torno a la Antártida donde está prohibida la caza comercial de las ballenas.

Según Watson, la orden de detención japonesa está relacionada con la colisión de un buque ballenero japonés y una embarcación de Sea Shepherd en enero de 2010. Sea Shepherd acusó al pesquero japonés de embestir intencionalmente su embarcación, la Ady Gil, y ocasionar a la postre su hundimiento. Los balleneros nipones lo niegan y sostienen que el capitán de la Ady Gil interpuso la nave en su camino.

Watson cree que las autoridades japoneses "utilizarán todos los medios para detenerlo".

"Sin embargo, he conseguido eludirlos hasta ahora y seguiré intentando llevarles la delantera, sin importar los riesgos y costos realizados", agregó.

Las autoridades alemanas emitieron una orden de detención de Watson cuando se abstuvo de comparecer ante la Policía, como lo exigía su fianza de 250.000 euros (320.000 dólares).