Un equipo del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) comenzó hoy a inspeccionar la central nuclear japonesa de Onagawa, situada en una de las zonas más golpeadas por el tsunami de 2011 y que aguantó el desastre sin sufrir daños críticos.

Unos veinte expertos encabezados por el responsable del centro de seguridad sísmica internacional del OIEA, Sujit Samaddar, llevará a cabo la inspección de las instalaciones hasta el próximo 11 de agosto, según la agencia Kyodo.

Está previsto que el equipo revise las condiciones actuales de la planta, paralizada desde el desastre, analice los datos de sus operaciones y entreviste a los operarios que participaron en su estabilización tras el tsunami.

La central de Onagawa está a unos 150 kilómetros al norte de la de Fukushima Daiichi, que resultó seriamente dañada por la gran masa de agua que el 11 de marzo del año pasado arrasó la zona y dejó más de 19.000 muertos.

En el municipio de Onagawa el tsunami se llevó por delante unas 3.000 viviendas y acabó con la vida de un millar de personas, casi el 10 por ciento de su población.

Los tres reactores de esa planta nuclear se detuvieron de forma automática cuando tuvo lugar la tragedia, aunque en un primer momento también se decretó la alerta por el impacto del tsunami en los sistemas de refrigeración.

La central sufrió además las numerosas réplicas que sacudieron la zona en los meses posteriores y una de ellas, a principios de abril, provocó filtraciones de agua en sus tres reactores y afectó temporalmente a su refrigeración.

Las conclusiones de la inspección del OIEA en Onagawa serán compartidas con los miembros del organismo a fin de que puedan ser útiles en la elaboración de protocolos de seguridad.

El accidente en Fukushima Daiichi, el más grave desde el de Chernóbil en 1986, llevó a la paralización gradual de todos los reactores de Japón, que antes del desastre obtenía casi el 30 por ciento de su energía de las centrales atómicas.

A mediados de junio el Gobierno puso fin al apagón nuclear al ordenar la reactivación de dos reactores del centro del país para afrontar la escasez energética.