La lluvia volvió a castigar el lunes a varias partes de Corea del Norte donde inundaron inmuebles, interrumpieron el servicio eléctrico, anegaron arrozales y obligaron a la gente a buscar refugio con sus animales en techos y otros sitios elevados.

Las nuevas tormentas precedieron a los intensos aguaceros de principios de mes que dejaron casi 90 muertos y más de 60.000 damnificados, según las autoridades.

Las inundaciones recientes, luego de una severa sequía, desataron el temor de una nueva carestía en los alimentos en un país que es capaz de suministrar alimentos suficientes para toda su población.

Dos tercios de los 24 millones de habitantes de Corea del Norte padecen una carestía crónica de alimentos, dijeron el mes pasado las Naciones Unida en un informe al solicitar donaciones por 198 millones de dólares en ayuda humanitaria para el país comunista.

El analista surcoreano Kwon Tae-jin afirmó que las recientes inundaciones, ocurridas poco después de la sequía, seguramente empeorarán los problemas de alimentación de los norcoreanos.

El domingo y el lunes, la lluvia azotó la capital, Pyongyang, y otras regiones. Varias zonas de la costa occidental fueron las que reportaron los peores daños.

En la ciudad de Anju, en la provincia meridional de Phyongan, las autoridades dijeron que 1.000 viviendas y otros inmuebles fueron destruidos y que 2.300 hectáreas (5.680 acres) de tierras cultivadas quedaron completamente cubiertas por el agua.

El río Chongchon, en la ciudad de Anju, se desbordó el lunes, interrumpió las comunicaciones e inundó los arrozales y otros sembrados, dijo Kim Kwang Dok, vicepresidente del Comité Popular de la Ciudad de Anju.

La situación en Anju es el peor desastre en su historia, afirmó Kim en declaraciones a The Associated Press.