El presidente de EE.UU., Barack Obama, y el primer ministro turco, Recep Tayip Erdogan, acordaron hoy cooperar para "acelerar" la transición política en Siria y expresaron su preocupación creciente por los ataques "despiadados" del régimen en la ciudad de Alepo.

La transición pasa por la salida del poder del presidente sirio, Bachar al Asad, y por "responder a las demandas legítimas del pueblo sirio", coincidieron Obama y Erdogan durante la conversación telefónica que mantuvieron hoy, informó la Casa Blanca en un comunicado.

Ambos compartieron "sus preocupaciones crecientes por los ataques despiadados del régimen sirio contra su propio pueblo", que se han centrado en los últimos días en la ciudad septentrional de Alepo, considerada el centro económico del país.

También se comprometieron a coordinar esfuerzos para "ayudar al creciente número de desplazados sirios" dentro de ese país y en otros de la región como Turquía.

Obama "reconoció la generosidad del pueblo turco por haber acogido a tantos sirios que han huido de sus hogares en busca de seguridad", indicó la Casa Blanca.

Los dos mandatarios acordaron permanecer en contacto para analizar de qué forma EE.UU. y Turquía "pueden trabajar juntos para promover una transición democrática en Siria".

El sábado pasado las fuerzas del régimen iniciaron una ofensiva para expulsar de Alepo a lo que denominan "grupos terroristas" y recuperar el control total de esa ciudad.

Por su parte, Turquía trasladó este lunes un convoy de vehículos militares, misiles y munición a la frontera siria en la provincia de Kilis, al norte de Alepo.

La portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, dijo hoy en una rueda de prensa que el deterioro de la situación en Alepo "constituye una grave escalada" del conflicto, porque el régimen sirio "está realizando ataques a gran escala usando aviones, helicópteros y tanques" contra la población civil.

"El régimen tiene ante sí esta lucha porque no hizo lo que debió hacer hace muchos meses y es poner fin a la violencia y comenzar una transición política", observó.

Nuland reiteró la postura de EE.UU. de que Al Asad "tiene los días contados" y su "brutal" régimen llegará a su fin, porque los ataques recientes sólo han servido para alimentar a una oposición, "cada vez más capaz y más organizada", que pide un cambio.

Asimismo, la portavoz afirmó que EE.UU. continuará "expandiendo" la asistencia "no letal" para ayudar a la oposición a consolidarse y organizarse mejor.

Desde que comenzó la revuelta contra el régimen en marzo de 2011 el conflicto en Siria ha causado más de 17.000 muertos, un millón y medio de desplazados y alrededor de 150.000 refugiados en los países vecinos, según la ONU.