El rey Mohamed VI de Marruecos dijo hoy que en sus 13 años de reinado ha logrado "reconciliar a los marroquíes consigo mismos y con su historia", en un discurso pronunciado con ocasión de la Fiesta del Trono.

El monarca recordó que las reformas emprendidas por su país "no resultan de la mera coincidencia ni de circunstancias imprevistas (en referencia a los que consideran que fue la "primavera árabe" la que impulsó la nueva constitución aprobada el pasado año) sino que más bien representa un fruto político razonado".

Mohamed VI señaló que esta reconciliación interna durante su reinado tuvo tres ámbitos: la del pasado inmediato (en alusión a las investigaciones emprendidas sobre los años de represión durante el reinado de su padre, Hasán II, 1961-1999); la cultural (con el reconocimiento oficial de la lengua bereber) y la de la igualdad, al haber "otorgado (a la mujer) un estatuto que preserva su dignidad".

En cuanto a la cuestión religiosa, enfatizó su preocupación por que su país sea "un modelo de compromiso con el islam suní tolerante y moderado, donde no tienen cabida el extremismo, el fanatismo ni la exageración", en un contexto de claro crecimiento de las corrientes extremistas religiosas en Marruecos, como en todo el mundo árabe.

El monarca alauí proclamó su compromiso con la independencia de la justicia y la reforma emprendida para ello, con los planes de "regionalización avanzada" (que aún son meramente teóricos) y con "las correctas opciones económicas" que han guiado su gestión, caracterizadas por la libertad de empresa y las generosas subvenciones a los productos básicos.

Con respecto al Sahara Occidental, el rey ya ni siquiera mencionó el referéndum de autodeterminación, y se limitó a sugerir "una solución definitiva al diferendo regional artificial sobre la base de la propuesta marroquí de autonomía, cuya seriedad y credibilidad han sido reconocidas por la comunidad internacional", aunque no se conoce todavía el contenido exacto de esa propuesta.

Mohamed VI recordó, una vez más, su "voluntad de hacer frente, de manera firme, a cualquier intento de menoscabar sus intereses supremos" en la cuestión del Sahara.

El rey, visiblemente cansado al término de un discurso que duró unos veinte minutos, estuvo acompañado por su hermano Mulay Rachid y su hijo Mulay Hasán.

En la tarde de hoy, el monarca presidirá en el Palacio de Rabat un "iftar", banquete con el que se rompe el ayuno en Ramadán, y mañana será el protagonista de la ceremonia de la "beia", un rito en la que miles de cargos electos y notables del reino presentan su pleitesía al monarca y que es frecuentemente criticado por sus reminiscencias medievales.