Se dice que es de sabios aprender de otros. Para los mexicanos Germán Sánchez e Iván García eso fue esencial: al seguir los consejos de dos veteranos clavadistas se llevaron una medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Londres.

Fernando Platas y Jesús Mena, medallistas de plata en Sydney 2000 y de bronce en Seúl 1988, respectivamente, se reunieron con García y Sánchez el domingo. Se habló de todo, desde palabras motivacionales hasta hacer modificaciones en el orden de las ejecuciones que iban a realizar.

"Nos dijeron que necesitábamos mantenernos calmados allá afuera, porque es la única forma para ganar una medalla", recordó Sánchez a The Associated Press. "Incluso nos pidieron modificar la lista de clavados y realmente nos funcionó".

Mena y Platas pidieron dejar para el final un clavado de 3.8 grados de dificultad, el segundo más complicado del listado mexicano. El mismo incluye uno de 4.1, algo que nadie más ejecuta en el mundo.

"Estuvo bien dejar un clavado así de difícil para el final, cuando la adrenalina estaba a tope. Sabía que en ese asegurábamos la medalla y lo metimos bien", dijo García sobre el clavado que le representó 91.20 puntos.

"Mena nos recomendó dejar un clavado de alta dificultad al último", agregó Sánchez. "Seguimos su recomendación por la experiencia que tienen y funcionó".

Aunque esa última ejecución amarró la medalla, la realidad es que los mexicanos no se metieron a la pelea por los metales hasta el quinto clavado, con 4.1, un 409 en posición C, que implica un salto mortal de cuatro vueltas y media hacia adentro.

Fue una ejecución que les representó 95.94 unidades y que los catapultó a la segunda posición. Lo hicieron después de un garrafal error de los ingleses Thomas Dailey y Peter Waterfield, quienes en su cuarto clavado sumaron 71.28 unidades y perdieron el segundo lugar que habían mantenido detrás de los chinos y campeones Cao Yuan y Zhang Yanquan.

"Es un clavado que habíamos intentado mucho en los últimos días y no nos salía, pero es un clavado que hemos hecho por mucho tiempo y no lo íbamos a sacar", dijo Sánchez. "Todos nos decían que éramos unos tontos por tener un clavado de tan alto grado de dificultad en la lista, pero ahí están los resultados, esos críticos nos hicieron mejores".

La ejecución del 4.1 pagó grandes dividendos para la pareja mexicana, que tomó un gran riesgo. García deslizó que toda la semana lo habían fallado e incluso en el calentamiento de la mañana lo intentaron dos veces sin éxito.

"Para mí el momento clave fue hacer bien el de 4.1 porque en la mañana me iba de panza y la verdad no sabía cómo me iba a salir", dijo García. "La verdad es que ya no teníamos nada que perder, mi entrenador me dijo que ya no lo tirara en entrenamientos porque ya lo había fallados dos veces, pensamos que la tercera sería la vencida y nos salió a la hora de la verdad".

Antes de esas ejecuciones con alto grado de complejidad , la jornada no pintaba bien para los mexicanos que arrancaron con pobres ejecuciones en clavados de apenas dos grados de dificultad.

"Esos dos clavados nunca nos salen (los primeros), y hoy no fue la excepción, pero sabíamos que teníamos los de más grado de dificultad para meternos a la pelea", afirmó García. "Platas y Mena nos dijeron que las competencias son de seis clavados, que era ir uno a uno y lo teníamos que hacer así".

La medalla de plata de los dos clavadistas es la primera en la historia en plataforma sincronizada de hombres. En Beijing, Paola Espinosa y Tatiana Ortiz lograron bronce en la misma altura.

También fue la vigésima de ese color en la historia olímpica de México. De esas 20, México ha ganado cuatro en la fosa de clavados.

Además de la de García y Sánchez, los mexicanos fueron segundos con Alvaro Gaxiola en 1968, Carlos Girón en 1980 y Platas en 2000.

"Creo que esa tradición de clavadistas exitosos mexicanos sigue con nosotros", dijo García. "También esta medalla se lo debemos a ellos".

Especialmente a las voces sabias de Mena y Platas.

El bronce fue para la pareja estadounidense integrada por Nicholas McCrory y David Buodia con 463.47. Los cubanos Jeinkler Aguirre y José Antonio Guerra terminaron quintos, con 450.90.