Lo que parecía su clasificación casi segura a los cuartos de final del judo olímpico terminó en llanto y desconsuelo para la brasileña Rafaela Silva.

Silva dominaba el combate por la división de 57 kilos ante la húngara Hedvig Karakas, quien demostró poco ante la brasileña y finalmente avanzó a cuartos de final, por decisión de los jueces.

Silva, subcampeona mundial en 2011, venía de superar cómodamente a la alemana Miryam Roper en primera ronda por acumulación de penalizaciones.

La brasileña se las arregló para proyectar hacia adelante a Karakas y derribarla de espalda al tatami, una acción que pareció definir el combate. Pero el llamado waza-ari a su favor fue invalidado por los asistentes del árbitro principal.

Inmediatamente la acción fue castigada con la descalificación por considerar que Silva hizo uso indebido de los brazos para levantar las piernas de su rival.

La brasileña, de 20 años, no se lo podía creer y desconsolada rompió en llanto sobre el tatami donde permaneció varios minutos. Necesitó la ayuda de una miembro de su delegación, quien virtualmente la arrastró a los vestuarios.

Rato después afirmó que el confuso episodio no se produjo deliberadamente. Según ella fue algo sin "ninguna intención" y a su parecer "no mereció este castigo".