La economía española bajó el 0,4 % entre abril y junio pasados, una décima más de lo que había caído en el trimestre precedente, según adelantó hoy el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Según el INE, esta contracción es consecuencia de una aportación más negativa de la demanda nacional (consumo e inversión), que fue compensada parcialmente por la contribución positiva de la demanda exterior (exportaciones e importaciones).

En términos interanuales, el PIB descendió en el segundo trimestre el 1 %, frente al 0,4 % registrado en el primer trimestre del año.

Tanto la variación trimestral como la anual coinciden con las avanzadas la semana pasada por el Banco de España.

El INE dará a conocer el próximo 28 de agosto los datos detallados de la contabilidad nacional, que explicarán el comportamiento de la economía en el segundo trimestre de 2012.

Las estimaciones del Banco de España apuntan a que el deterioro del consumo de las familias se agudizó al caer un 0,5 %, frente al 0,1 % del trimestre anterior.

Asimismo, prosiguió el recorte de gasto en las administraciones públicas, el otro factor que contribuye a la debilidad de la demanda nacional.

Según la entidad, la desconfianza de las empresas fue aún mayor que la de las familias, ya que la compra de bienes y servicios cayó el 2,2 % entre abril y mayo.

La inversión en construcción, uno de los principales componentes del PIB, se mantuvo también contraída como consecuencia del proceso de ajuste del sector residencial y la falta de presupuesto en el ámbito de la obra pública.

El empleo siguió descendiendo, a un ritmo del 4,6 % interanual, si bien el Banco de España señala que el proceso de pérdida de puestos de trabajo podría haberse detenido en junio, aunque cree que aún es pronto para hablar de un cambio de tendencia.

La tasa de desempleo en este país en recesión por la profunda crisis económica es del 24,6 % de la población activa, con más del 53 % entre los jóvenes.