Esfuerzo, dolor y sobre todo el tiempo alejada de su hijo Dominique: todos los sacrificios para estar en unos Juegos Olímpicos valen la pena, según la pesista ecuatoriana María Alexandra Escobar.

Londres son los terceros Juegos de Escobar, que fue abanderada de Ecuador hace cuatro años en Beijing, y con 32 años era la pesista de mayor edad en las competencias del Grupo B de la categoría de los 58 kilos.

"El sacrificio vale la pena, no cabe dudas, representar al país, conocer tanta gente bonita y tantos países diferentes, claro que sí lo vale", dijo Escobar el lunes a The Associated Press.

Escobar inició el arranque cuando ya las demás competidoras habían terminado y aunque falló su primer intento de 100 kilos, convirtió su segundo con el mismo peso y un segundo de 103 kilos para asumir el liderato.

En la modalidad de envión, la británica Zoe Smith fue la última de siete otras competidoras en levantar 121 kilos antes que la ecuatoriana, madre de un niño, iniciara sus trabajos con 123 kilos, los cuales dominó sin complicaciones.

Pero durante el receso se le vio recibiendo asistencia de su entrenador y se le aplicó un aerosol analgésico en la pantorrilla izquierda. La molestia se dejó sentir en sus segundo y tercer intentos en la plataforma, cuando fracasó en levantar 127 kilos.

Y efectivamente, la molestia en la pierna mermó sus oportunidades de superar los 230 kilos totales a los que aspiraba para tener chance de optar por una medalla de bronce, la cual se definirá junto a la de oro y plata más tarde, cuando el Grupo A termine sus levantamientos.

"Pensé que era una calambre solamente, pero me siguió molestando más y más y por eso no pude levantar más", señaló la nativa de Esmeralda, en la costa de Ecuador.

Escobar ahora tiene planes de descansar en las playas de Esmeralda antes de retomar sus entrenamientos para asistir en septiembre a los Juegos Sudamericanos.