El secretario de Estado español para la Cooperación Internacional y para Iberoamérica, Jesús Gracia, dijo hoy que el Gobierno de España apuesta por "desarrollar una relación bilateral con Brasil, más allá de la regional que existe actualmente" con "la gran potencia" de América Latina.

En un curso de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo celebrado en Santander (norte del país) y ante la presencia del embajador brasileño en España, Paulo César de Oliveira Campos, Gracia admitió que hace pocos años ambos países "tenían un prejuicio mutuo" y que, en el caso español, "existía un cierto temor a no encajar con Brasil".

Aunque el secretario de Estado alabó la presencia de multinacionales españolas en Brasil, reconoció que entre ambos países "faltaba un diálogo político más claro y confiado", un aspecto que, a su juicio, "se ha solventado de la mejor manera posible en los últimos meses".

Gracia aseguró que Europa vive actualmente un momento "de turbación, dificultades y falta de orientación", por lo que abogó por situar el punto de referencia en América Latina y especialmente en Brasil, país que ha descrito como "la gran potencia de la región en todos los parámetros".

Sin embargo, también advirtió de la "preocupación" que supone para España y el conjunto de la Unión Europea las barreras a las importaciones que ha implantado Brasil debido a la revalorización de su moneda, e instó al Gobierno del país suramericano a "buscar una solución positiva para todos".

Por su parte, De Oliveira Campos afirmó que Brasil "ha aprendido las aspiraciones democráticas y el valor de los derechos humanos" de los países de la Unión Europea y que el proyecto de integración europeo "sigue influenciando" en la integración regional en Latinoamérica.

Sobre las relaciones entre ambas regiones, el diplomático sostuvo que los países en desarrollo "ocupan un espacio central en la economía mundial" y que "los caminos de América Latina y de la Unión Europea se dirigen hacia una relación más equilibrada".

Otro de los participantes en el curso fue el exministro español Josep Piqué, quién consideró Brasil como "no solamente una potencia regional sino global" y describió su diplomacia como "autónoma y de geometría variable".

No obstante, Piqué constató la reducción del crecimiento de la economía Brasileña -pasó de crecer un 7,6 % en 2010 al 2,7 % el año pasado- y advirtió del "peligro" que podía suponer la aplicación de medidas proteccionistas así como "el riesgo de burbuja" que existe en algunos sectores de la economía brasileña.