El sistema de electricidad del norte de la India se apagó el lunes, lo que paralizó centenares de trenes, obligó a los hospitales y aeropuertos a usar sus generadores y dejó a 370 millones de personas — más que la suma de la población de Estados Unidos y Canadá — sudando en plena canícula.

El apagón, uno de los peores sufridos en la India en una década, ilustra la incapacidad del país para suministrar energía a una nación en vías de convertirse en una potencia económica regional.

El tendido eléctrico norteño dejó de funcionar de madrugada al no poder atender la enorme demanda causada por el caluroso verano, dijeron las autoridades del estado de Uttar Pradesh. Empero, el ministro de Electricidad Sushil Kumar Shinde dijo desconocer la causa del apagón y organizó una comisión investigadora.

La red suministra energía al granero de la India en Punjab, Cachemira, la zona capitalina de Nueva Delhi, la sede del Dalai Lama en Dharmsala y el estado más poblado del mundo y uno de los más pobres, Uttar Pradesh.

Al concluir la mañana, el 60% de la electricidad había sido restaurada en los ocho estados norteños afectados por el apagón y el resto seguramente contará con electricidad para mediados de la tarde, dijo Shinde. La red recibía electricidad de las redes al oriente y al occidente, así como energía hidroeléctrica del pequeño reino montañoso de Bután.

Los residentes de Nueva Delhi se despertaron cuando dejaron de funcionar sus ventiladores y aire acondicionado y abandonaron sus casas al quedar a oscuras toda la ciudad. La temperatura media en la ciudad era de unos 34 grados centígrados (más de 90 Farenheit) y la humedad llegaba al 89%. El sistema del tren subterráneo de Nueva Delhi, usado a diario por 1,8 millones de viajeros, dejó de funcionar en la hora punta de la mañana. Algunos trenes en el norte del país quedaron inmovilizados y otros sufrieron retrasos de horas mientras sus locomotoras eran cambiadas por otras de diesel.

Aunque el apagón fue único por su alcance, su impacto fue amortiguado por la familiaridad de los indios con apagones casi diarios de duración diversa. Los hospitales y principales empresas cuentan con generadores y las casas de personas acaudaladas tienen sistemas alternos alimentados por baterías de camiones.

"Obviamente la situación irá a peor", dijo Subhash Chawla, un jubilado de 65 años que usó el metro una vez restaurada la electricidad. "A no ser que el metro cuente con un sistema separado de energía, el caos reinará en el futuro".

Fue el primer gran apagón desde el 2001 en la red norteña. Empero, la demanda de electricidad en la India se ha disparado debido al rápido desarrollo económico.

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El redactor de Associated Press Biswajeet Banerjee contribuyó a este artículo desde Lucknow, India.