Resulta desagradable ser invitado sobre la hora a una fiesta lejana y que lo despidan antes del postre. No hay tiempo para elegir el mejor atuendo, el viaje es largo y uno no sabe con quién se va a encontrar.

Eso es lo que sienten varios de los nadadores que fueron invitados a los Juegos Olímpicos y que según ellos llegaron sin una adecuada preparación debido a esa incertidumbre. Síntesis, ninguno sobrevivió a la primera ronda.

La peruana Andrea Cedrón Rodríguez, por ejemplo, dice que primero la invitaron, después la "desinvitaron" y finalmente le extendieron la tarjeta.

"Qué viajaba, que no viajaba, luego que sí, fue algo horrible; pasé unas semanas muy estresada", dijo Rodríguez, eliminada el sábado en los 400 metros estilo libre.

Nativa de Trujillo y de 18 años, Rodríguez destacó que recién en la primera semana de junio la federación de su país le confirmó su invitación a Londres. Indicó que se estaba entrenando en Miami, que su plan de entrenamiento iba a proseguir en Portugal pero que debió regresar a Perú ya que en principio no viajaba.

El COI (Comité Olímpico Internacional) establece el cupo para los atletas y cada federación nacional o comité olímpico nacional puede inscribir a un máximo de dos nadadores por prueba individual que tengan el tiempo mínimo requerido, además de un equipo de relevos, tanto en varones como en mujeres.

Los nadadores que no tienen ese tiempo pero que al menos se acerquen entran en un proceso de selección que en varios casos deriva en una invitación.

Un caso similar al de Rodríguez fue el que ventiló el puertorriqueño Raúl Martínez Colomer, eliminado en los 200 metros estilo libre.

"Por lo menos toqué el agua olímpica", dijo Martínez Colomer. "Pero lo real es que no me dieron tiempo para prepararme. Un mes antes no sabía si venía. Primero me dieron la invitación y después me la retiraron".

El boricua criticó, además, el hecho de que el COI "redujo mucho" la cantidad de atletas con respecto a los anteriores juegos.

En Beijing 2004 el cupo de nadadores fue de 1.300 y en Londres de 900.

Otro de los invitados de apuro fue el colombiano Mateo de Angulo, quien expresó sensaciones encontradas tras haberse quedado afuera en los 400 metros libre.

"Estaba ansioso porque no sabía si iba a viajar; recién me enteré a fines de junio", dijo el colombiano. "Pero el solo hecho de competir en el mismo evento que grandes figuras es una gran experiencia que me va a servir mucho".