En una remota aldea de la amazonia boliviana comenzó el domingo una inédita consulta a 69 comunidades indígenas, sobre la construcción de una carretera que polarizó al país y ahondó el divorcio entre el presidente Evo Morales y nativos de la selva.

Once mil habitantes del Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), en el centro del país, decidirán en cabildos si aceptan o rechazan el proyecto de Morales de construir la ruta de 309 kilómetros a través de una de las mayores reservas naturales.

La consulta, que finalizará el 20 de agosto, pregunta en concreto si desean que la zona continúe siendo "intangible" — es decir, vedada a todo tipo de obras_, dijo el presidente del Organo Electoral, Wilfredo Ovando. Participan como observadores delegados de la ONU, la OEA y Unasur.

Desde hace meses el asunto atiza la polémica en la calle, los cafés y hasta los círculos políticos y ha puesto en entredicho el discurso ecologista del mandatario.

"Si esa demanda fuera por la Pachamama (Madre Tierra), yo daría mi vida, pero son por plata y por política", dijo Morales el sábado al acusar a los dirigentes indígenas que rechazan la ruta de venderse a organizaciones ambientalistas.

Por su parte, los indígenas acusan a Morales de alentar la expansión de cocaleros y colonos andinos, su base política, que destruirán su modo de vida, dijo el dirigente Fernando Vargas que lidera el rechazo a la ruta.

El proyecto carretero tiene apoyo de agricultores, ganaderos y pequeños pueblos de la región que ven en la ruta una posibilidad de desarrollo.

El TIPNIS está en las nacientes de la amazonia que abarca 66% del territorio boliviano con una extensión más grande que España o Japón. Hay caminos precarios, pero las rutas asfaltadas suman poco más de 300 kilómetros.

Es la región menos poblada con bosques todavía intactos que ubican a Bolivia entre los ocho países con mayor biodiversidad del mundo, a pesar de la deforestación de más de 300.000 hectáreas cada año, según la ONU.

Con 12.363 kilómetros cuadrados, el TIPNIS es más grande que Puerto Rico y hay proyectos de exploración petrolera en la zona. Es hogar de las etnias chimán, yuracaré y mojeña.

"No está en debate un camino, sino la construcción de estado, de integrar esa región y convertirla en polo de desarrollo estratégico. Eso tiene costos y genera disputas", comentó a la AP el ministro de Gobierno, Carlos Romero.

Bolivia se forjó desde la colonia alrededor de la minería en la zona andina donde está el grueso de su población y sus mayores centros urbanos y recién a partir de 1953 comienza una colonización del oriente que ha supuesto choques culturales.

Pueblos enteros fueron borrados en esa expansión y centenares de indígenas migraron a las ciudades para convertirse en indigentes.

Morales, de la etnia aymara, es el primer presidente nativo y llegó al gobierno en 2006 abanderando la causa indígena.

Les reconoció mayores derechos en la Constitución de 2009, pero a partir de su reelección en 2010, reveló una visión política y económica más pragmática, según expertos, lo distancia de los pueblos de tierras bajas que son minoritarios frente a aymaras y quechuas que han sido más influyentes políticamente y constituyen su base social.

"El desarrollo no está reñido con el medio ambiente; ese debate ya fue superado en la Cumbre de Río de 1992, hay que compatibilizarlos", dijo Romero.

El mandatario anticipó su intención de reelegirse a finales de 2014 a pesar de una merma en su popularidad en torno al 34%.

Expulsados de sus tierras por los colonizadores durante siglos, los indígenas desarrollaron el mito de la Loma Santa, una suerte de paraíso en lo más recóndito de la selva que los protegería de las inundaciones y la codicia de los buscadores de El Dorado.

"Nuestra tierra es la Loma Santa y no renunciaremos a ella", dijo el indígena mojeño Vargas.