El secreto mejor guardado en torno de quién encendería el pebetero olímpico tomó por sorpresa incluso a las avezadas casas de apuestas en Gran Bretaña.

Tanto así, que una empresa decidió reembolsar todo el dinero que sus clientes habían apostado, al considerar que era muy difícil para ellos adivinar la identidad de los siete jóvenes deportistas que tuvieron ese honor el viernes.

Rupert Adams, portavoz de la casa William Hill, dijo que "el resultado era casi imposible de predecir".

Adams añadió que la compañía de apuestas devolverá una suma de "cinco dígitos" (al menos 10.000 libras o 15.000 dólares) apostada por sus clientes, a quienes se ofrecieron momios sobre 50 atletas y celebridades.

Steve Redgrave, cinco veces ganador del oro olímpico en remo, era el amplio favorito. Entró al estadio con la antorcha, para entregarla a los siete jóvenes.