El respaldo de Mitt Romney a Israel probablemente le granjeará al aspirante presidencial republicano una cálida bienvenida el domingo de parte de los líderes israelíes, así como una fría recepción de los palestinos, quienes temen que soslaye su deseo de convertirse en un Estado.

Romney llegó a Tel Aviv el sábado por la noche como parte de una gira internacional por tres países que también incluye Gran Bretaña y Polonia. Espera que el viaje redunde en promover sus méritos para dirigir la seguridad nacional y la diplomacia de Estados Unidos si llega a ganar las elecciones de noviembre.

La visita a Israel tiene lugar en un momento en que sus autoridades sopesan un ataque militar a Irán, en que el vecino régimen de Siria parece perder fuerza y en que las conversaciones de paz para el Medio Oriente no van a ningún lado.

Se espera que Romney, viejo amigo del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, eleve el tono de sus críticas sobre la postura del presidente Barack Obama hacia el Estado judío y sobre la manera en que maneja la supuesta ambición nuclear de Irán.

El politólogo israelí Abraham Diskin consideró que Romney puede esperar una recepción "entusiasta" tanto por sus declaraciones en favor de Israel como porque no es Obama.

"Lo que le interesa a los israelíes es Israel", explicó Diskin. "Romney tiene una posición muy favorable a Israel. Es muy suspicaz sobre el mundo árabe. (Los israelíes) son muy suspicaces de Obama".

En un esfuerzo por opacar la visita de Romney a Israel, la Casa Blanca anunció el viernes que le entregará 70 millones de dólares adicionales a Israel para su sistema antimisiles como parte de la ampliación de un acuerdo de cooperación militar y civil con el Estado judío.

Romney dijo antes de llegar al diario israelí Haaretz que los compromisos de Washington con Israel deben ser "tan claros como humanamente posibles dadas las opciones en la región".

"Cuando Israel se sienta menos seguro en su vecindario, debe sentirse más seguro del compromiso de Estados Unidos para su defensa".

Ante la contienda pareja que muestran las encuestas en torno a la elección presidencial, Romney espera que esta nueva expresión de apoyo a Israel le ayude a ganarse los votos de los judíos, que tradicionalmente suelen votar por los demócratas, y de los evangélicos, que respaldan vehementemente la política del gobierno israelí.

Obama no ha visitado Israel desde que asumió la presidencia hace cuatro años.

Romney acudió a las competencias de natación en los Juegos Olímpicos de Londres el sábado antes de su vuelo a Tel Aviv.

En Israel, el candidato republicano se reunirá con Netanyahu, con el ministro de Defensa, Ehud Barak, con el canciller Avigdor Lieberman, el presidente Shimon Peres y algunos dirigentes opositores.

Romney no visitará al presidente palestino Mahmud Abbas, dijo Nimr Hamad, asistente del mandatario, aunque sí se reunirá con el primer ministro palestino Salam Fayyad en Jerusalén.

La relación de Romney con Netanyahu data de hace décadas, cuando coincidieron brevemente en Boston Consulting Group en la década de 1970 y ambos tienen posturas conservadoras.

Netanyahu no ha apoyado a ningún candidato presidencial, aunque sus lazos con Obama han sido tensos. Romney ha acusado varias veces a Obama de presionar demasiado a Israel para hacer concesiones a los palestinos y de ser demasiado débil con Irán.

En Israel, Romney encabezará un acto privado de recaudación de fondos. El evento en el Hotel King David de Jerusalén estará cerrado a la prensa.

Algunos de los partidarios estadounidenses más acaudalados de Romney asistirán al evento del lunes, entre ellos el magnate de casinos Sheldon Adelson. Los asistentes deberán contribuir con entre 50.000 y 100.000 dólares. Los asesores del republicano prevén recaudar más de 1 millón de dólares.

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La periodista de Associated Press Kasie Hunt en Londres contribuyó en la información.