El primer ministro de la India, Manmohan Singh, prometió el sábado ayudar a centenares de miles de personas afectadas por los enfrentamientos étnicos en el noreste del país que han causado 53 muertos.

Singh viajó por aire al distrito de Kokrajhar, uno de los más asolados por la violencia entre los bodos y los colonos musulmanes en el estado de Assam. También se reunió con personas en dos campamentos de socorro establecidos en la ciudad principal del área.

El primer ministro dijo que la violencia es "una mancha" para el país y prometió a las familias de los fallecidos una indemnización de 200.000 rupias (3.600 dólares).

La muerte de cuatro hombres de la etnia bodo, ocurrida la semana pasada, desató la violencia. Aunque los desórdenes están ahora casi controlados, miles de soldados siguen patrullando los distritos de Kokrajhar, Dibrugarh y Chirang. En varias zonas fue el instalado el toque de queda nocturno.

Debido a los combates, unas 400.000 personas dejaron sus casas en el oeste de Assam. Miles de casas de madera con techo de paja fueron destruidas.

El gobierno montó unos 270 campamentos para alojar a los damnificados.

Los enfrentamientos entre los bodos y los colonos musulmanes se deben principalmente a derechos sobre la tierra. La mayoría de los musulmanes llegaron de Pakistán Oriental antes de que se independizara con el nombre de Bangladesh en 1971.

Ambos grupos han tenido varios enfrentamientos al paso de los años, pero la violencia reciente es la peor desde mediados de la década de 1990.