Las autoridades de un pueblo del este de China cancelaron el sábado los planes de un proyecto para construir un botadero de agua de una planta de fabricación de papel después que miles de pobladores realizaron protestas y se enfrentaron a la policía por preocupación de la contaminación ambiental que representaba.

Se trata del más reciente episodio de choques de este tipo en un país donde se ha logrado una rápida expansión económica en tres décadas a un costo de la calidad ambiental.

El gobierno de Qidong, de la provincia de Jiangsu, anunció el sábado en su sitio de Internet su decisión de eliminar sus planes para el proyecto.

La agencia oficial de noticias Xinhua dijo que miles de residentes salieron el sábado a las calles a protestar por el proyecto cuando se hizo el anuncio del gobierno y fueron dispersados. Horas después, cientos de policías con uniformes antimotines llegaron al pueblo situado en el litoral al norte de Shanghai y se emplazaron frente a las oficinas.

El proyecto de un botadero de agua era parte de una fábrica de papel propuesta por una empresa japonesa. El gobierno no dijo si los planes para instalación de la fábrica también se había descartado permanentemente.

La población de China se ha tornado más expresiva sobre proyectos que ponen en riesgo el ambiente del área donde residen, teniendo en cuenta que la contaminación de la principal causa de los desórdenes. A principios de este mes, la ciudad de Shifang en la provincia de Sichuan, en el suroeste de China, depuso sus planes para construir una planta de cobre después que miles de manifestantes, algunos escolares de secundaria, se enfrentaron a la policía antimotines.

Las protestas de grupos de base popular reflejan el equilibrio que mantienen los líderes chinos entre el mantenimiento de la estabilidad pública y el empuje del crecimiento económico, y entre las autoridades locales que desean atraer a la industria y un público que no desea tenerla en las áreas donde habitan.