Al menos diez obuses disparados desde Siria cayeron hoy en zonas fronterizas del norte del Líbano, mientras que en la ciudad libanesa de Trípoli estallaron nuevos enfrentamientos entre partidarios y detractores del régimen sirio.

Fuentes policiales informaron a Efe de que ocho proyectiles impactaron en la aldea de Dababiye y otros dos en las de Arma y Al Nura, todas cerca de la frontera entre Siria y el Líbano.

Ayer, otros cuatro obuses cayeron en esa misma región, que cobija el mayor número de refugiados sirios que huyen de la violencia en su país.

Mientras, en la ciudad septentrional de Trípoli, los choques entre los habitantes de dos barrios rivales causaron al menos doce heridos, según las fuentes.

Los enfrentamientos, que comenzaron esta medianoche, se registraron entre los habitantes de Bab el Tabaneh, de mayoría suní, y de Yabal Mohsen, donde la población es mayoritariamente alauí (la confesión del presidente sirio, Bachar al Asad).

Estos barrios han sido en los últimos meses escenario de violentos incidentes que tienen como trasfondo la crisis siria, y que se han cobrado decenas de víctimas.

En esta ocasión, los choques se extendieron después a los barrios de Al Rifa, Al Mankubin, Al Shaarani, Al Hara, Al Barraniyeh y Zuk al Qamh, en los que reina ahora una tensa calma.

La situación de seguridad en el Líbano se ha deteriorado en los últimos meses, en los que ha habido secuestros, ataques de las fuerzas sirias al otro lado de la frontera y enfrentamientos armados entre detractores y seguidores del presidente sirio en Trípoli y en Beirut.

Siria acusa a "grupos terroristas" de organizar desde el Líbano ataques contra sus tropas y enviar armas a los insurgentes. Ambos países tienen una frontera común de 330 kilómetros, cuya demarcación hasta ahora no ha sido acordada.

El conflicto sirio, que comenzó en marzo de 2011 y en la actualidad se ha recrudecido con violentos combates entre las fuerzas del régimen y los rebeldes en Damasco y Alepo, ha profundizado la división entre los libaneses.