Después de entusiasmarse con la fastuosa ceremonia inaugural, miles de británicos y extranjeros acudieron el sábado al Parque Olímpico para pasear, comer, hacer días de campo o mirar las distintas competiciones deportivas en las pantallas gigantes emplazadas en la zona.

Para muchos, la visita representa la única oportunidad de estar cerca de las sedes de los Juegos Olímpicos debido al elevado costo de las entradas.

"No tengo sino el 'ticket' para ver el Olympic Park, me ha costado 10 libras (unos 16 dólares)", dijo el español Daniel Moreno, quien recorría el lugar con amigos londinenses, envuelto en la bandera de su país. "Para el deporte más barato, las entradas costaban 20 libras, pero se agotaron en cuestión de segundos. Son muy caras las Olimpiadas, sólo hay que pensar que para la inauguración, el boleto ha costado 2.000 esterlinas; no sé a quién se le permite".

Un fantasma que ha rondado estos Juegos Olímpicos ha sido la crisis financiera que asuela a varios países de Europa. Pero Moreno consideró que esos problemas hicieron posible ver a muchos españoles en Parque Olímpico.

"No creo que muchos españoles hayan viajado para ver los Juegos, pero hay mucho español que vive aquí por la crisis, se ven más españoles por la crisis", dijo.

Moreno habla por experiencia propia, pues consiguió trabajo por seis meses en un hospital londinense. Con su visita del sábado buscó sentirse más cerca de los Juegos Olímpicos, que le traen algunos recuerdos de Barcelona 1992, cuando tenía 10 años.

Efectivamente, fue posible ver a muchos españoles recorriendo el Parque Olímpico.

Rogelio Aguilar, de 25 años y originario de Ciudad Real, sí llegó a Londres como turista, y cuenta con boletos para presenciar los partidos de hándbol en los que participará su selección. Pero el logro no fue resultado de su poder adquisitivo, sino por ser hermano de Macarena Aguilar, integrante del equipo.

"Así hemos conseguido los boletos; los precios son muy altos y el mundo está en crisis", manifestó.

Para algunos británicos, el Parque Olímpico representa justo lo contrario a una crisis. Es el símbolo del rescate de una zona hasta hace poco olvidada en el este de Londres, que ha vuelto a la vida gracias a los Juegos.

La zona de Stratford, donde se encuentran las principales sedes de Londres 2012, era hace siete años una de las más pobres de la ciudad. Estaba repleta de fábricas, en su mayoría cerradas o decadentes, y presentaba altos índices de desempleo, contaminación y delincuencia. Ahora, el Río Lea que recorre el centro del parque luce limpio, se construyeron edificios de apartamentos y un gran centro comercial.

El gobierno prevé que más de 30.000 viviendas nuevas se edificarán en la zona durante los próximos 20 años, incluidas más de 7.000 en el propio Parque Olímpico, donde algunos estadios serán desmantelados total o parcialmente.

Junto al Río Lea estaba Joanna West, quien miraba en la pantalla gigante la competición del ciclismo de ruta. El ama de casa británica de 56 años se mostró entusiasmada por los Juegos Olímpicos, orgullosa por la ceremonia inaugural de la víspera, y esperanzada por el posible triunfo de su compatriota Mark Cavendish.

"Esta zona era muy pobre luego de que fue destruida por las bombas (de la Alemania nazi, durante la Segunda Guerra Mundial). Los británicos somos ganadores, estamos asombrando al mundo, como Cavendish lo hará", dijo.

Al final, el triunfo de Cavendish no fue posible. Pero británicos y extranjeros por igual siguieron divertidos en el Parque, donde escucharon conciertos de rock, visitaron exposiciones de arte y bailaron alentados por los entusiastas voluntarios que repartían además algún obsequio. También bebieron gaseosas y cervezas, ofrecidas por vendedores que llevaban grandes maletas a las espaldas.