Una economía estadounidense que avanzó lentamente en los primeros tres meses del año muy probablemente creció aún menos en el trimestre abril-junio. Y la mayoría de los economistas no piensan ya que el crecimiento se va a fortalecer mucho en el segundo semestre del 2012.

Menos contrataciones, nerviosismo del consumidor, floja actividad manufacturera y los efectos de la crisis en Europa pudieran estar apuntando a lo que todos temen: otra recesión.

Con ese trasfondo, el gobierno va a emitir el viernes su primero de tres estimados de cuánto se expandió la economía en el último trimestre. El consenso es que el crecimiento bajó a una tasa anual de 1,5%, de acuerdo con un sondeo de economistas por la firma de datos FactSet. El Departamento de Comercio va a emitir el estimado a las 8:30 a.m. (1230 GMT).

Un crecimiento trimestral de 1,5% sería el más débil en un año y seguía un magro 1,9% registrado en los primeros tres meses del 2012.

Un crecimiento mucho más fuerte es necesario para generar sólidas contrataciones. Los economistas generalmente dicen que incluso una tasa anual de 2% añadiría solamente 90.000 empleos el mes próximo. Esa cifra es demasiado baja para reducir la tasa de desempleo, que anda trabada en 8,2%.

La economía estadounidense nunca ha tenido un crecimiento tan lento por tanto tiempo en una recuperación. La recesión oficialmente acabó en junio del 2009.

Hasta hace unas pocas semanas, muchos economistas predecían que el crecimiento se iba a acelerar en los últimos seis meses del año, apuntando a ganancias en los sectores manufacturero, de viviendas y venta de autos, además de precios más bajos en los combustibles.

Pero amenazas a la economía han dejado a los consumidores — que representan 70% de la economía — demasiado nerviosos para gastar libremente. El desempleo sigue alto, los salarios están rezagados respecto a la inflación. Las ventas minoristas cayeron en junio por tercer mes consecutivo. La actividad manufacturera se ha debilitado en casi todo el país.