La fuerza en el brazo de Peyton Manning parece estar perfecta. La sincronía que pueda tener con sus nuevos receptores es la mayor duda que enfrenta el cuatro veces jugado más valioso en su regreso con los Broncos de Denver.

Al parecer, Manning no siente molestias por la lesión del nervio en su cuello que desembocó en varias cirugías, lo que mermó su poder y lo dejó en la banca toda la temporada pasada al más durable quarterback en activo de la liga.

Desde que firmó contrato con los Broncos el 20 de marzo, dos semanas después de que los Colts de Indianápolis lo dejara libre, Manning ha trabajado duro para refinar su compenetración y ritmo con su nuevo equipo de receptores.

Tiene dos viejos compañeros de sus días con Indianápolis para ayudarle en el ajuste el wide receiver Brandon Stokley y el tight end Jacob Tamme.