El armisticio que puso fin a la Guerra de Corea (1950-53) cumple hoy su 59 aniversario con una persistente tensión entre Norte y Sur, cuyas relaciones se encuentran en uno de los momentos más fríos de la última década.

Este año las dos Coreas, enemistadas desde el conflicto, han protagonizado numerosas fricciones, la más reciente la acusación del régimen comunista de Kim Jong-un a Corea del Sur y EEUU de haber infiltrado disidentes en el país comunista para derribar estatuas de sus venerados líderes.

Ambas partes tampoco coinciden a la hora de conmemorar el 59 aniversario del armisticio, que Corea del Sur ha dejado pasar desapercibido mientras el régimen del Norte lo celebra por todo lo alto.

"El Gobierno no tiene previsto realizar ceremonia alguna por el aniversario", indicó hoy a Efe un portavoz del Ministerio de Unificación de Seúl, donde no se da especial relevancia a este día, que transcurre como otro cualquiera.

"Estaremos atentos a las celebraciones en Corea el Norte", aseguró, sin embargo, el representante de Unificación.

En la capital norcoreana, Pyongyang, las autoridades del régimen recibieron ayer a veteranos de guerra procedentes de diferentes localidades con motivo de las celebraciones por el aniversario, según la agencia estatal KCNA.

"Pyongyang se envolvió en un ambiente festivo para saludar a los participantes en la Gran Guerra de Liberación de la Patria", publicó la agencia, que aprovechó para ensalzar la figura del joven líder, Kim Jong-un, que asumió el poder tras la muerte de su padre, Kim Jong-il, el pasado diciembre.

Además, con motivo del aniversario KCNA publicó esta semana un informe titulado "La historia de la gran victoria en la guerra contra el imperialismo de EEUU es eterna", en el que en tono propagandístico recuerda las "hazañas" del "generalísimo" Kim Il-sung, fundador del país y abuelo del actual líder.

La Guerra de Corea, que enfrentó al Norte comunista -apoyado por China y la entonces URSS- y el Sur capitalista -asistido por EEUU y fuerzas de la ONU-, finalizó hoy hace 59 años con un "empate técnico", al quedar la frontera entre ambos trazada prácticamente en el mismo lugar que al inicio, en el paralelo 38.

Este conflicto armado de tres años, el primero de la Guerra Fría y uno de los más sangrientos de la historia, arrasó ciudades enteras de la península coreana y dejó unos 2,5 millones de muertos, según estimaciones del Ministerio de Defensa surcoreano.