El pueblo indígena de los nasas, que exige la salida de los "actores armados" presentes en sus territorios ancestrales del departamento del Cauca, teme que el diálogo abierto con el Gobierno colombiano termine en fracaso, advirtieron hoy portavoces de la minoría étnica.

El consejero mayor del Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric), Jesús Chávez, aseguró a Efe por teléfono que parece ser que el Ejecutivo le ha restado importancia a la mesa de concertación que las partes formalizaron el pasado lunes en la región.

Chávez criticó que el Gobierno haya dejado en manos de funcionarios de nivel medio la continuidad del diálogo hoy en Popayán, la capital caucana.

Los indígenas esperaban que los titulares del Interior, Federico Renjifo, y de Defensa, Juan Carlos Pinzón, encabezaran la delegación gubernamental en esta segunda ronda.

La representación oficial quedó en manos de los viceministros del Interior, María Paulina Riveros, y de Defensa, Jorge Enrique Bedoya.

"Vamos a recibirlos para ver realmente qué pueden resolver", dijo el consejero del Cric, y apuntó: "estamos atentos a escucharlos".

Sin embargo, Chávez consideró que desde el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos "se dan muestras de que no quieren abordar los temas con la seriedad y la responsabilidad del caso".

"Parece que ellos están contentos con la guerra", apuntó el dirigente aborigen, quien insistió en que los nasas no admiten la presencia de "actores armados" en sus territorios y reclaman el derecho a ejercer el control en las tierras ancestrales, con la llamada Guardia Indígena.

La Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (Acín, que reúne a las autoridades nasas) se declaró el pasado día 8 en "resistencia permanente" ante la agudización del conflicto en su territorio ancestral, con ataques de las FARC y hostigamientos y choques de esta guerrilla con la fuerza pública.

Los guardianes aborígenes pasaron entonces a acciones de desalojo de tropas militares y de rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

En el caso de la fuerza pública, el Gobierno notificó que no retirará las fuerzas de seguridad de ningún lugar y ordenó la retoma de sus posiciones, mientras que los insurgentes condicionaron su salida a la de sus contendientes.

"La presencia de los actores armados en nuestro territorio no garantiza la armonía", advirtió Chávez.

El Sistema de Naciones Unidas en Colombia y la Defensoría del Pueblo actúan como facilitadores del diálogo entre el Gobierno y los nasas, pueblo con casi 100.000 miembros distribuidos en 19 resguardos o asentamientos.