Pat McQuaid tiene razones para estar satisfecho esta semana.

El presidente de la Unión Ciclista Internacional (UCI) vio terminar el Tour de Francia sin grandes controversias. Además, el ganador fue Bradley Wiggins, lo que encendió aún más el ánimo de los aficionados británicos en el arranque de los Juegos Olímpicos.

Ahora, el ciclismo está preparado para ser protagonista en el primer día completo de competición.

La prueba masculina del sábado parte de la avenida del Mall, junto al palacio real de Buckingham y recorrerá algunos de los monumentos y lugares más emblemáticos de Londres para terminar justo donde empezó, lo cual dará la oportunidad de que la reina Isabel II — gran aficionada al deporte de las dos ruedas, según parece — salude desde su balcón.

"Es muy importante para nuestro deporte", dijo McQuaid. "El final de la carrera en el Mall es el final más emblemático del mundo. Se puede hablar de los Campos Elíseos de París, que es muy bonito también, pero cuando los corredores enfilen la recta de meta en el Mall, la visión de los fotógrafos es el palacio de Buckingham".

"No hay nada mejor en el mundo", añadió.

La transmisión televisiva promete ser un comercial de al menos seis horas para la ciudad de Londres, pero también para un deporte cuya reputación ha caído en picado por innumerables escándalos de dopaje.

Los momentos negativos han abundado, desde la investigación abierta por la Agencia Antidopaje de Estados Unidos al siete veces ganador del Tour de Francia Lance Armstrong, hasta el positivo por clembuterol del español Alberto Contador, despojado de su victoria de 2010 en la ronda gala.

En cualquier caso, McQuaid puntualizó que los últimos positivos prueban la dureza de los controles antidopaje y que el polémico pasaporte biológico — que compara muestras de sangre de los ciclistas en distintas épocas del año — ha sido un éxito.

"Estamos compitiendo contra otros 27 deportes en Londres. Es muy importante que el ciclismo ataje el problema del dopaje", señaló en una conferencia de prensa esta semana.

"Tengo una reunión con mis colegas del COI en Buenos Aires el año que viene. Votaremos para eliminar un deporte del programa olímpico", explicó McQuaid. "Creo que el ciclismo está en buena posición ahora. El Comité Olímpico Internacional y la Agencia Mundial Antidopaje reconocen que el ciclismo es una disciplina de las más avanzadas en la lucha contra el dopaje".

Las pruebas masculina y femenina del fin de semana salen del palacio de Buckingham, cruzan el Támesis en el puente de Putney. Después, la carrera se dirigirá a la campiña de Surrey, al sur, donde el circuito incluye una subida que a la colina de Box Hill que podría causar estragos en el pelotón.

Se espera que 1 millón de personas sigan en directo la carrera.

"Es muy importante para nosotros que nuestro deporte siga creciendo y que más gente se interese", consideró el ciclista estadounidense Tyler Farrar, que aspira a pelear el embalaje final con el gran favorito y corredor local, el británico Mark Cavendish.

"Está claro que los aficionados que estén a los costados de la carretera no van a estar apoyándome a mí", admitió Farrar. "Pero estarán apoyando y gritando y eso también es motivador".