Los gobernantes de Alemania y Francia afirmaron el viernes que harán todo lo posible por impedir que la eurozona de 17 países se desintegre, añadiendo el peso de sus economías en busca de la conservación de la moneda conjunta europea.

La canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés Francois Hollande hicieron el anuncio en un comunicado breve que no mencionó ningún camino específico para actuar, pero que sí mostró la unidad de los gobernantes de las dos economías más grandes de la zona del euro.

"Alemania y Francia están profundamente comprometidas con la integridad de la eurozona", afirmaron en su comunicado. "Están decididas a hacer todo para proteger la eurozona".

Para lograr el objetivo, agregaron, los integrantes de la eurozona y las instituciones europeas "deben cumplir sus obligaciones, cada uno en su propia área de competencia".

El comunicado, elaborado luego de tener ambos una conversación telefónica el viernes, fue divulgado un día después de que el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, anunció un firme apoyo a la moneda común.

Ante dirigentes empresariales en Londres, Draghi aseguró que el BCE hará "lo que se requiera" para preservar el euro y despertó la expectativa de que podría intervenir para reducir las altas tasas de interés que están paralizando a países como España e Italia.

En las últimas semanas se ha intensificado la preocupación por los 17 países que utilizan el euro ante una mayor evidencia de que se profundiza la recesión entre las economías de la región.

A España e Italia, en particular, le resulta cada vez más caro conseguir dinero en los mercados de deuda debido a una espiral de aumentos en las tasas de interés de los préstamos. Los inversionistas están perdiendo la confianza en que los países puedan controlar sus deudas en medio de la recesión.

Merkel y Hollande hicieron hincapié en la necesidad de "instrumentar rápidamente" las decisiones que la Unión Europea adoptó en su cumbre del mes pasado.

Entre esas decisiones figuran que, bajo ciertas condiciones, el fondo europeo de rescate pueda entregarle dinero directamente a los bancos de un país, en lugar de que le lleguen a través del gobierno.