El aspirante presidencial republicano Mitt Romney causó un gran revuelo el jueves en Gran Bretaña al cuestionar que el país esté preparado para albergar los Juegos Olímpicos sin que haya fallas y por programar un evento de recaudación de fondos con el ex ejecutivo de un banco en problemas.

El ex gobernador de Massachusetts visitó a dirigentes políticos británicos como parte de un esfuerzo por demostrar que tiene lo que se necesita para representar a Estados Unidos en el escenario mundial. Pero en lugar de dar énfasis a los lazos con el mayor aliado de Estados Unidos, Romney podría haber avergonzado a los británicos.

El primer ministro David Cameron le dio una réplica tajante al candidato y a otros escépticos al afirmar que "verían más allá de toda duda que Gran Bretaña puede cumplir".

La agitación se produjo en la primera jornada completa de la primera gira internacional de Romney como candidato presidencial del Partido Republicano. En momentos en que Estados Unidos aún libra una guerra y enfrenta desafíos a lo largo y ancho del mundo, Romney intenta convencer a los votantes estadounidenses de que está preparado para servir como comandante en jefe de las fuerzas armadas, a pesar de su limitada experiencia en asuntos de política exterior.

Además de Gran Bretaña, en los próximos días Romney visitará otros dos países aliados — Israel y Polonia — y asistirá el viernes a la ceremonia de inauguración de los Juegos para recordarle a los votantes su experiencia olímpica personal. Romney fue la cabeza de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2002 en Salt Lake City, Utah, y aprovechó las justas para lanzar su carrera política.

Sin embargo, la gira tuvo un comienzo tambaleante.

Romney expresó abiertamente sus dudas de si Gran Bretaña podría manejar los juegos, al afirmar que no estaba claro si sería posible superar los problemas que han acosado los preparativos finales.

"Es difícil saber qué tan bien va a resultar", dijo Romney al programa estadounidense NBC News en una entrevista el miércoles, dos días antes de la ceremonia inaugural.

Romney se reunió más tarde con Cameron y conversaron sobre las Olimpiadas, además de las alianzas en Afganistán y Siria, entre otros países.

El aspirante republicano declinó contestar preguntas acerca de si Occidente debería hacer más para intervenir en Siria, al asegurar que no quería "describir posiciones de política exterior que podría sostener mientras estoy en territorio extranjero".

Más temprano en la jornada, Romney y Cameron parecieron enviarse mensajes a través de los medios de comunicación después de que el republicano manifestó sus dudas sobre qué tan lista estaba Gran Bretaña para los Olímpicos. Romney sugirió que es imposible que unos Juegos se realicen sin ninguna falla; Cameron dijo que Romney y los demás verían pronto que su país está a la altura del desafío.

Romney se retractó de su comentario inicial tras reunirse con el primer ministro.

"Espero que los Juegos sean un gran éxito", declaró tras el encuentro.

Al mismo tiempo, el candidato enfrentó el escrutinio a causa de un evento de recaudación de fondos el jueves por la noche en Londres que se espera cuente con empleados de Barclays, que ha despertado atención después de convertirse en el primer banco en admitir que su personal estuvo involucrado en la manipulación de la tasa Libor, un índice clave del mercado.

Romney intentó desviar la conversación de las controversias.

"El mundo es un lugar tumultuoso y peligroso", afirmó. "Y, ciertamente, en muchas de las regiones a lo largo y ancho del mundo tenemos gran interés en tener un esfuerzo común para ver más paz y prosperidad".

Cuando se reunió con antiguos y actuales gobernantes británicos, el republicano también elogió "la relación única que existe entre nuestras naciones, nuestro compromiso con los valores comunes, nuestro compromiso con la paz en el mundo y el deseo de ver una economía más fuerte y en crecimiento".

Romney, cuyas décadas en la iniciativa privada le dieron una amplia exposición a los asuntos internacionales, no ha sido sometido a prueba en el escenario político mundial. Cuando regrese tiene la esperanza de convencer a los votantes de que no es un novato en cuestiones de política exterior y que deberían elegirlo como presidente en un mundo complejo y en momentos en que Estados Unidos enfrenta múltiples amenazas a su seguridad.

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El periodista de The Associated Press Bob Barr contribuyó con este despacho en Londres.