Varias ONG denunciaron hoy los intentos del Gobierno de Sudán para evitar una investigación de Naciones Unidas sobre las actividades del grupo rebelde Ejército de Resistencia del Señor (LRA) en la región de Darfur y de su líder, Joseph Kony.

"Los intentos del Gobierno sudanés por bloquear la investigación de las actividades del LRA en el sur de Darfur, amenaza la puesta en marcha de la nueva estrategia" del Consejo de Seguridad de la ONU para luchar contra ese grupo, señalaron hoy los dirigentes de varias organizaciones no gubernamentales en una carta dirigida al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

La estrategia de la ONU centra sus esfuerzos en acabar con los ataques LRA y ofrecer asistencia a las víctimas, además de que busca ampliar las actuales actividades para el desarme, desmovilización, repatriación y reintegración en las zonas afectadas por la violencia del LRA y promover la respuesta humanitaria para proteger a la infancia, entre otros.

Las ONG indicaron que Kony y los combatientes del LRA "pueden estar activos en el sur de la región de Darfur", lo que impediría la estrategia de la ONU, al tiempo que pidieron que la misión conjunta de Naciones Unidas y la Unión Africana (UNAMID) pueda investigar esas acusaciones pese a las objeciones de Jartum.

"Pedir a UNAMID que investigue las presuntas actividades del LRA en Darfur enviaría el mensaje claro de que la ONU está verdaderamente comprometida en su estrategia" de lucha contra ese grupo, señaló el director de la ONG Resolve, Michael Poffenberger.

Agregó que el Consejo de Seguridad "no debería de dejarse intimidar por esas objeciones de Sudán, que ignora los persistentes informes sobre la presencia del LRA en el sur de Darfur y suscita cuestiones sobre el compromiso de Sudán para resolver esa crisis".

Las autoridades sudanesas han negado repetidamente la presencia del LRA en su territorio y la Misión de Sudán ante la ONU ha señalado que si ello se investiga, podría ser "impedimento y causa de rechazo que puede afectar a la cooperación con UNAMID y sus acciones en Darfur".

Sudán, según las ONG, "tiene un largo historial de apoyo al LRA y en 2010 un grupo de expertos de la ONU documentó una reunión en la República Democrática del Congo (RDC) entre representantes del LRA y militares sudaneses".

En abril pasado representantes del Gobierno de Uganda acusaron a ese grupo guerrillero de operar en el sur de Darfur y de contar con el apoyo del Gobierno de Sudán y ha habido testigos que apuntan a la supuesta presencia de Kony en esa región sudanesa.

"Capturar a Kony y a sus lugartenientes será imposible sin un compromiso real de los gobiernos en las áreas afectadas, y una mayor colaboración entre ellos", agregó el director de Enough Project, John Bradshaw.

Asimismo, señaló que durante las reuniones de la Asamblea General de la ONU en septiembre próximo, los países deberían "abordar los obstáculos que supone la presencia inadecuada de tropas del ejército ugandés, que es la única fuerza armada que realiza operaciones ofensivas contra el LRA, para acceder a sus refugios".

A finales de junio, el Consejo de Seguridad apoyó la lucha contra el Ejército de Resistencia del Señor, una organización que calificó de "extremadamente peligrosa", y pidió de nuevo que se cumplan los arrestos contra su líder, Joseph Kony, y de otros dirigentes de la guerrilla ugandesa.

El máximo órgano internacional de seguridad condenó de nuevo los ataques del LRA en ciertas partes del África central, ya que "plantean una amenaza constante para la seguridad regional", según una declaración presidencial acordada por unanimidad.

Kony es el máximo responsable de innumerables secuestros de menores en Uganda y otras zonas de África central para hacer de ellos niños soldados, según la Corte Penal Internacional (CPI).

Los quince miembros del Consejo de Seguridad condenaron las acciones del LRA por sus graves consecuencias humanitarias y de derechos humanos, como el desplazamiento de más de 445.000 personas en la región, así como el reclutamiento de y la utilización de niños, las matanzas y las mutilaciones, entre otras "atrocidades".

El LRA, que pretende instalar en Uganda un sistema de gobierno basado en los diez mandamientos bíblicos, ha asesinado y torturado sistemáticamente a civiles desde que empezó a operar y ha extendido su área de influencia a varios países africanos.

Integrado por unos 500 combatientes y dirigido por Kony, el grupo rebelde nació hace 20 años con el propósito inicial de luchar contra la marginación de la etnia Acholi en el norte de Uganda, según datos de la ONU.