España alcanzó la cita de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 sin su gran abanderado en el tenis, Rafael Nadal. También cargaban la preocupación sobre el estado de la hierba del All England Tennis Club de Wimbledon.

Tras varios días de entrenamiento, el único lamento se reducía a la ausencía de Nadal, quien se vio forzado a renunciar a los Juegos por problemas físicos y, por tanto, a figurar como abanderado de la delegación olímpica en la ceremonia de inauguración.

"No tenemos queja. La hierba está en perfectas condiciones y se nota que la han cuidado muy bien. Aunque la pista central no la hemos visto, en el resto de pistas hemos entrenado sin problemas, mejor de lo que esperábamos. Ya me gustaría que el jardín de mi casa estuviera así", aseguró el entrenador del equipo masculino, Alex Corretja.

Laa dudas sobre si Wimbledon lucería su mejor verde solo tres semanas después de finalizar el prestigioso Grand Slam se disiparon pronto en la delegación ibérica. No así el pesar por la ausencia de Nadal, quien a comienzos de junio ganó su séptimo en Roland Garros.

"Me enteré de la noticia el jueves pasado, en Suiza, y me dio mucha lástima. Estoy muy triste por él", dijo Marc López, integrante inesperado de la expedición tras la baja de Nadal. "Para mi fue una sorpresa viajar a Londres y, en ese sentido, estoy feliz por estar aquí y con mucha ilusión".

La gran esperanza española ahora es David Ferrer, actual quinto clasificado del mundo en el ranking de la ATP y especialista en superficie de tierra batida.

"Volver a jugar en hierba tras competir en tierra siempre es complicado pero me he adaptado bien", explicó Ferrer. "Yo no pienso en si la gente tiene esperanzas que consiga una medalla. Eso sería accelerarse y no lo he hecho nunca porque no es mi estilo. Se trata de jugar el primer partido y, a partir de allí, ya se verá".