Organizaciones campesinas de Paraguay criticaron el miércoles la autorización gubernamental para el cultivo y comercialización de algodón transgénico.

El ministerio de Agricultura y Ganadería aprobó el pedido de la empresa multinacional Monsanto para la comercialización de la semilla de algodón genéticamente modificada MON531-Bollgard, tras cumplirse los requisitos de estudios de impacto ambiental e inocuidad para los seres humanos.

El líder campesino Jorge Galeano dijo el miércoles The Associated Press que el cultivo de la semilla de algodón genéticamente modificada a partir de septiembre "irá en contra la economía de los pequeños productores porque esa semilla de Monsanto se venderá atada o acompañada por agroquímicos específicos, dirigida a los grandes productores. Y ese es un condicionamiento comercial que viola un concepto nuestro de lucha por la soberanía agrícola paraguaya".

Marcial Gómez de la Federación Nacional Campesina señaló que "Paraguay tiene una semilla propia de algodón denominada IAN 425 con la que se logró en entre 2010 y 2011 aumentar de 20 mil a 50 mil hectáreas el área de cultivo, sin necesidad de usar masivamente los plaguicidas que contaminan el suelo y el aire".

El director del estatal Servicio Nacional de Calidad Vegetal y de Semillas, Jaime Ayala, aclaró que "el algodón transgénico no será consumido por el ser humano, así que no hay ningún riesgo para la salud. Además, las semillas genéticamente modificadas son una realidad para una mejor producción. La soja, por ejemplo, es toda transgénica".