La Coalición Armas Bajo Control, formada por organizaciones de 125 países, escenificó hoy un cementerio frente a la sede de la ONU para pedir a los países que el Tratado sobre Control de Armas (TCA) que negocian sea sólido e incluya los derechos humanos.

El director de la ONG española Fundació per la Pau, Jordi Armadans, dijo hoy a Efe que con ese acto se ha buscado "aunar la idea de alertar y de reunir a gente, de hacer saber a los ciudadanos de los países representados sobre la negociación y a los Gobiernos para que cambien su postura y el tratado se pueda salvar".

Los países de la ONU negocian hasta el viernes un TCA que regule el comercio y la transferencia de armas y municiones, pues en la actualidad no hay reglas internacionales legalmente vinculantes sobre el comercio global de armas convencionales.

También existen brechas legales en los controles sobre ese tipo de operaciones a nivel regional y nacional.

Por el momento, la negociación se ha tomado un receso para que las delegaciones valoren el texto sobre la mesa y realicen consultas con sus capitales sobre los siguientes pasos a dar.

Los países negocian sobre un proyecto de TCA que contiene 11 páginas y 25 artículos, pero sobre el que pesan las divisiones de las delegaciones y las críticas por su debilidad por parte de la coalición de ONGs que asisten a la negociación en representación de la sociedad civil.

Armadans señaló a Efe que "el tratado tal como está por ahora redactado es demasiado débil para lograr sus objetivos humanitarios. Si fuera promulgado como ley internacional, este texto permitiría salvar pocas vidas".

Agregó también que "los criterios para juzgar las transferencias son especialmente débiles y el alcance de las armas que deben ser controladas es demasiado limitado".

Asimismo consideró que la sección de metas y objetivos "rebaja el TCA de su categoría de tratado humanitario cuyo propósito es salvar vidas, prevenir heridos y contribuir al desarrollo y lo convierte en un simple tratado de regulación destinado tan solo a prevenir la desviación de armas convencionales hacia el comercio ilícito".

Para las organizaciones no gubernamentales el alcance previsto del TCA es "entre débil y confuso".

Entre las armas a regular el borrador incluye las pequeñas y ligeras como ametralladoras, pistolas y rifles de francotirador y una estrecha franja de las mayores armas convencionales, como buques de guerra o sistemas de artillería de gran calibre, pero no lo hace con otro tipo de aviones militares como los aviones militares no tripulados (Predator Drones).

También hay críticas de las ONG hacia el lenguaje, que consideran confuso, al igual que las referencias a los criterios, como pueden ser las reglas que los Estados deben seguir cuando deciden transferir armas.

Por su parte, Jeff Abramson, director de Armas Bajo Control, señaló que "este tratado debe definir qué es un comercio responsable de armas. Por ahora, se basa en definiciones obsoletas a la sombra de la guerra fría y no incluye las municiones, lo que significa que podríamos tener reglas para algunas armas pero no para todas y no para su munición."

Por su parte, la representante de Oxfam y coordinadora de la Coalición Armas Bajo Control, Anna MacDonald, señaló que "en este borrador hay muchos agujeros y debemos taparlos urgentemente si queremos parar el flujo de armas hacia las peores zonas de conflicto del mundo. Tenemos tres días para esta urgente tarea".