La campeona olímpica Nastia Liukin no ha podido seguir haciendo historia en el mundo de la gimnasia tras quedarse a las puertas de la clasificación para los Juegos Olímpicos de Londres, pero hoy anima a niños y niñas a dejarse conquistar por una disciplina deportiva que lleva en los genes.

"Obviamente me hubiese gustado ir por segunda vez a unos Juegos Olímpicos, pero lo importante es que he podido acabar mi carrera al más alto nivel. Tuve mi gran momento en Pekín y hay muchas cosas de las que debo estar orgullosa en mi carrera", afirmó hoy en una entrevista a Efe la gimnasta estadounidense de origen ruso.

Considerada durante años una de las niñas prodigio de la gimnasia estadounidense, esta joven de 22 años vio a comienzos de julio como se le escapaba de las manos la posibilidad de volver a representar a su país en una cita olímpica tras sufrir una aparatosa caída de las asimétricas en las rondas clasificatorias.

Liukin, que se coronó en 2008 en la reina de la gimnasia mundial al colgarse el oro olímpico individual en Pekín, aconseja ahora a los niños y niñas que quieran probar suerte en el gimnasia que se marquen "pequeños objetivos" y que no dejen que nadie les impida "soñar" con llegar a lo más alto.

"No puedes dejar que nadie te diga que algo es imposible, porque no hay nada imposible y mientras te fijes pequeños objetivos y trabajes duro cada día, al final se pueden conseguir", indicó la gimnasta, quien acaba de convertirse en la madrina de la versión gimnasta de la popular muñeca "Dora la exploradora".

Liukin, que está "encantada" con los movimientos que hace la muñeca, porque son "muy básicos pero esenciales" en esta disciplina deportiva, dijo a Efe sentirse honrada de formar parte de este proyecto porque están unidas dos de sus grandes pasiones, la gimnasia y la niñez.

Nacida en Moscú en 1989 pero residente en EEUU desde los dos años, no recuerda bien cuándo empezó a picarle el gusanillo de la gimnasia, un deporte que lleva en los genes: es hija de Valery Liukin, que ganó cuatro medallas en los Juegos de Seúl en 1988, y de Anna Kochneva, campeona mundial de gimnasia rítmica en 1987.

Ambos compitieron en sus respectivas disciplinas por el equipo de la Unión Soviética, pero poco después de casarse y de retirarse de la competición al más alto nivel se trasladaron a Estados Unidos, donde pudieron hacer realidad uno de sus grandes sueños, montar su propia escuela de gimnasia.

"Ellos son realmente mis ídolos, no sólo por lo que lograron como gimnastas sino por haber dejado Rusia y venir a Estados Unidos con poco dinero a cumplir su sueño. Unos años después tienen tres escuelas en la zona de Dallas y me han demostrado que cualquier cosa es posible", dijo a Efe la deportista.

Para llegar a lo más alto hicieron falta años de disciplina y entrenamientos, las primera clases "con tres años" y la primera competición "a los seis", una pasión que dice sentir desde que tiene uso de razón, rememora Liukin, que no tiene una favorita para Londres porque "las cinco estadounidense son realmente fuertes".

"No diría necesariamente que es injusta. En la gimnasia hay que ir a competir y a veces no te dan la nota que crees que te mereces, pero eso es el deporte, y tienes que aprender a vivir con ello", admitió la gimnasta, que cuando salía a competir sólo pensaba en "hacerlo lo mejor posible".

Liukin reconoce que desde "hace algunos años" no tiene un "día normal" pero ahora que "poco a poco" empieza a alejarse de los "sacrificios" del deporte de alta competición, espera tener "una vida más normal" cuando se matricule en enero para ir a la universidad en Nueva York.

Hasta que empiece las clases, la estrella de Pekín viajará a Londres para seguir animando al equipo estadounidense y después se embarcará en una gira por casi medio centenar de ciudades en la que además de hacer ejercicios forma parte del equipo creativo que elige "desde la música y la luz hasta las coreografías".