El canciller israelí advirtió el miércoles que su país actuará inmediatamente si descubre que milicianos islámicos se apoderan de los arsenales de armas químicas o biológicas en Siria, y a medida que crece la retórica belicista, los israelíes se apresuraron a abastecerse de máscaras antigás.

Los dirigentes políticos y funcionarios de seguridad israelíes han observado con creciente preocupación el derramamiento de sangre en la vecina Siria, temerosos de que Jezbolá, en Líbano, y otros grupos milicianos puedan tomar el control de esos arsenales si se desploma el gobierno sirio.

En los últimos días, los líderes políticos israelíes dijeron que estaban preparados para atacar arsenales a fin de impedirlo.

En un reflejo de los temores causados por la situación, las autoridades israelíes reportaron un aumento de la adquisición de máscaras en los últimos días. La demanda casi se ha duplicado a 4.200 el martes en comparación con un promedio anual de unas 2.200, dijo Merav Lapidot, una portavoz del servicio de correos, que distribuye las máscaras.

El canciller Avigdor Lieberman dijo a la radio israelí que el gobierno no tolerará que las armas químicas sirias caigan en manos de milicianos mientras se intensifican las tensiones en la frontera norte.

"Para nosotros es un casus belli", advirtió, usando la expresión latina que significa "motivo de guerra".

En cambio el jefe militar israelí, teniente general Benny Gantz, aconsejó prudencia el martes y advirtió que un ataque a los arsenales de armas químicas sirias podía arrastrar a Israel a una guerra. Por ahora, Israel cree que Siria mantiene control sobre dichos arsenales.

El lunes, el régimen sirio amenazó usar sus armas químicas y biológicas si enfrentaba un ataque extranjero, una amenaza que se cree dirigida a Israel.