Las mujeres portadoras del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) sufren un estigma que disminuye sus posibilidades de trabajo, estudio y tratamientos, afirmaron hoy expertas en la XIX Conferencia Internacional del Sida.

"La inclusión de las mujeres es una prioridad en la investigación, el cuidado y los tratamientos a todos los niveles", afirmó en una conferencia de prensa Linda Scruggs, una activista en campañas de VIH/sida en el área metropolitana de Washington.

"Hay aspectos específicos del género que crean vulnerabilidades únicas que afectan a las mujeres en todo el mundo y que son distintas de la experiencia de los hombres", añadió Scruggs.

Las mujeres, y en particular las de minorías en Estados Unidos y las que viven en países de ingresos bajos y medios, han registrado altas tasas de infección con el VIH en años recientes, contagiadas por sus parejas que usan drogas o mantienen relaciones homosexuales.

Un estudio presentado en la conferencia por el Ministerio de Salud de Argentina muestra que el 92,4 % de las portadoras del VIH en ese país adquirió la infección por relaciones sexuales. De ellas, el 48 % lo adquirió por relaciones con su esposo o pareja conviviente y el 24,2 % por relaciones con su novio.

"Pero hemos llegado al punto en que debemos dejar de preguntar cómo es que una mujer se contagió", dijo Scruggs. "La infección no empezó el día en que la mujer recibe el diagnóstico. Puede haber empezado la primera vez que un tío abusó de la niña, o la primera vez que alguien le ofreció drogas en la escuela secundaria".

"Debemos enfocarnos en las dificultades de la mujer que tiene que tomar cuatro ómnibus para ir a una clínica a recibir tratamiento, la mujer que tiene hijos y no tiene tiempo para ir al médico", añadió. "De lo que se trata es de que se tome en cuenta a las mujeres, que están subrepresentadas en todos los niveles".

"Es necesaria la presencia y la participación en todos los sitios donde su influencia tenga impacto", agregó Scruggs, quien habló esta mañana en la sesión plenaria de la conferencia a la cual asisten más de 22.000 personas de todo el mundo.

En la misma conferencia de prensa la asesora de VIH/sida en la Organización de las Naciones para la Infancia (Unicef), Chewe Luo, se refirió a los esfuerzos para proteger a las mujeres, a los niños y para impedir la transmisión del virus de la madre a sus hijos.

De acuerdo con el programa de la ONU para el Sida, el 57 % de las mujeres embarazadas, portadoras del VIH, recibió tratamiento antiretroviral para evitar la transmisión del VIH a sus hijos el año pasado, cuando 330.000 niños adquirieron la infección.

"Un problema para la eliminación de la transmisión de madre a hijo ha sido el costo de los medicamentos, pero gracias al entendimiento entre los donantes, los Gobiernos y la industria farmacéutica confiamos en que podremos eliminar ese contagio", sostuvo Luo.

"Ahora, de lo que se trata, es de atender a las mujeres infectadas", añadió. "Hay que mejorar la distribución y administración de los tratamientos de manera que las mujeres no deban trasladarse a los hospitales para cada inyección", explicó.

Chou recordó que en muchos países de ingresos bajos y medianos el amamantamiento "es muy importante para la supervivencia de los bebés" y añadió que con los tratamientos adecuados y una distribución apropiada "podemos reducir la transmisión del virus de mujeres VIH positivas a sus bebés a menos del 5 por ciento".

El 68 por ciento de las mujeres que concurren a los hospitales en algunos países de ingresos bajos necesita tratamiento por la infección con el VIH y "si no hacemos algo por estas mujeres morirán en pocos meses".

Asimismo, añadió Luo, "no estamos haciendo lo suficiente para dar tratamiento a los niños infectados ya que las pruebas de detección actuales no son apropiadas".

Luo indicó que Onusida ha aprobado 140 millones de dólares para mejorar esas pruebas de detección mediante el uso de pequeñas máquinas "en instalaciones clínicas de bajo nivel" donde se pueda hacer a los niños la prueba del VIH.