Un millar de empleados de una quebrada aerolínea privada decidieron dejar de lado los lamentos y apostar a la creación de una nueva compañía para conservar un trabajo y competir en el reducido mercado boliviano.

El dirigente de los empleados de la quebrada AeroSur Gonzalo Urquidi dijo el miércoles a The Associated Press que la nueva empresa se llamará Trabajadores Unidos y que el trámite para la creación de la compañía fue presentado la víspera ante las autoridades.

Los trabajadores definirán el fin de semana en asamblea entre tres potenciales socios capitalistas, uno de ellos el minero estadounidense William Petty y otros dos integrados por empresarios bolivianos cuya identidad no fue revelada por Urquidi.

En tanto, el gobierno inicio un proceso a los ejecutivos de AeroSur por quiebra fraudulenta para recuperar algunos bienes y pagar a los trabajadores cesantes. Unos 1.200 fueron afectados por el cierre, de los cuales 200 consiguieron otros empleos.

Los trabajadores no aportarán capital sino mano de obra, infraestructura y algunos bienes que resulten del remate de AeroSur que se hundió en deudas al Estado y a sus trabajadores por más de siete meses de salarios impagos y aportes a la jubilación, explicó Urquidi. A cambio pedirán parte del paquete accionario.

El director de la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Transportes y Telecomunicaciones, Cliford Paravicini, dijo que los empleados deben garantizar al menos siete millones de dólares para que la compañía opere vuelos locales.

Urquidi cree que pueden aportar 15 millones de dólares que es el capital que ofreció Petty para salvar a AeroSur.

El estadounidense fue el único que se acercó a los trabajadores de AeroSur y ofreció salvar a la compañía, pero su plan fue rechazado por el gobierno porque no garantizaba el pago de la deuda que según el Ministerio de Obras Públicas y Transportes pasa de 400 millones de dólares.

Petty y su socio uruguayo Alberto Dalba, dueño de casinos en su país, anticiparon su intención de apuntalar a la nueva compañía si alcanzan un acuerdo con los trabajadores.

"Estamos dispuestos a invertir en otra línea aérea boliviana. En 60 días sabrán cuál es la empresa", dijo Dalba el viernes pasado en una teleconferencia con la televisora privada ATB.

Paravicini, que preside la autoridad reguladora en el rubro, fue el primero en descartar el salvataje de AeroSur y dijo que era mejor crear una nueva empresa. Según Urquidi, ahora los empleados de la aerolínea esperan el apoyo del gobierno.

También el presidente Evo Morales confesó hace poco que optó por crear una nueva aerolínea estatal que salvar al Lloyd Aéreo Boliviano, la línea bandera de este país que quebró por deudas en 2007.

Boliviana de Aviación (BoA) nació hace tres años con un capital de 8 millones de dólares aportados por el Estado y comenzó con dos aviones, hoy tiene una decena, todos alquilados.

El vicepresidente Alvaro García dijo el miércoles que el mercado aéreo se duplicó en los últimos cinco años y mueve actualmente 1,1 millones de pasajeros al año.

BoA es de las pocas empresas estatales exitosas creadas por Morales. En tres años desplazó a AeroSur y pasó a controlar el mercado local. Ahora hace vuelos a Brasil, Argentina, Perú y gestiona su ingreso a España.

El mercado incluye una compañía comercial manejada por militares y dos empresas más pequeñas.

En plena crisis de AeroSur los trabajadores de esa compañía señalaron al gobierno de favorecer a la estatal y de no hacer nada para salvar sus empleos.