Algo tienen la oscuridad y la quietud de una sala de cine que nos vuelve vulnerables. Entramos en un pacto implícito, sucumbiendo ante las imágenes, permitiendo que éstas nos hagan reír o llorar en la enclaustrada compañía de desconocidos. Por eso es tan alarmante cuando algo inesperado interrumpe la experiencia, como cuando alguien nos despierta abruptamente de un sueño vívido.

Mucho antes de la masacre de Colorado en una sala de cine donde se exhibía "El Caballero de la Noche asciende", múltiples películas han mostrado la discordante sensación que ocurre cuando la intrusión de la realidad trastorna la santidad de un teatro. A menudo estas escenas son violentas, pero a veces son incluso divertidas, ingeniosas o simple y llanamente extrañas.

Quizás porque los cineastas sienten tanta pasión por la experiencia de ir al cine, también disfrutan sacudirla desde una perspectiva artística. A continuación, una mirada a varios ejemplos:

— "Bastardos sin gloria" (2009): El clímax de la revisionista saga de Quentin Tarantino sobre la Segunda Guerra Mundial ocurre en un cine en París, donde en una atestada sala se realiza la gala de estreno de una película de propaganda nazi. La astuta Shosanna Dreyfus (Melanie Laurent), una joven judía en busca de venganza por la matanza de su familia, crea un plan cuidadosamente detallado para destruir el lugar con todo mundo adentro, incluyendo a Adolfo Hitler. El resultado es una explosión exageradamente cargada — aun para una cinta de Tarantino — de llamas, disparos y gritos. La gente se apila sobre los asientos y por los pasillos mientras el edificio se consume alrededor. Es terrorífico pero al mismo tiempo emocionante e importante: un momento de victoria mayor.

— "God Bless America" (2011): En la comedia negra de Bobcat Goldthwait, un hombre de mediana edad que se entera que tiene un tumor cerebral sale con su desenfrenada compinche adolescente a matar gente horrible que creen es responsable del deterioro de la sociedad. Sus blancos incluyen un montón de chicos odiosos sentados detrás de ellos en una sala de cine, hablando por celular y comportándose de manera grosera en general. Los asesinos se paran, se voltean, sacan sus armas y les disparan sin más. Un chico recibe un disparo mientras graba en video el ataque con su teléfono celular.

— "Scream 2" (1997): La cinta abre con una escandalosa función de "Stab", y muchos de los espectadores luciendo sus propias máscaras fantasmales y blandiendo cuchillos de mentira. Jada Pinkett se retuerce disfrutando de la película sin darse cuenta que el hombre a su lado no es su novio (quien fue asesinado en el baño de caballeros) sino el asesino enmascarado, quien acaba de acuchillarla. En medio del caos entre un público representando el filme y la violencia en la pantalla misma, es difícil decir qué es verdad y qué es mentira, por lo que el asesino es capaz de perseguirla y atacarla un poco más. Finalmente la mujer se arrastra hasta el escenario, dando tropezones, llorando ensangrentada, antes de colapsar. Pero, al igual que en la masacre de Colorado, muchos piensan inicialmente que se trata de un ardid publicitario.

— "Míralos morir" (1968): La ópera prima de Peter Bogdanovich, producida por Roger Corman, se inspiró en el francotirador de la Universidad de Texas. Es un thriller sobre un perturbado veterano de la guerra de Vietnam que mata a su esposa y otros antes de salir en una caza furtiva. La carnicería continúa cuando escapa a un auto-cine en el Valle de San Fernando, seguido por la policía. El asesino se esconde detrás de la pantalla y derriba a espectadores desprevenidos sentados en sus vehículos. Una vez que los clientes se dan cuenta de lo que ocurre, todo el mundo entra en pánico. Un astro del cine del terror que se aparece en el auto-cine — interpretado por el mismísimo Boris Karloff — enfrenta al asesino, que finalmente es arrestado.

— "El manchón voraz" (1958): Con la actuación de un joven Steve McQueen, este clásico filme de terror incluye una famosa escena en la que la criatura roja y pegajosa lleva a los espectadores a salir corriendo de una sala de cine. La gente corre y grita aterrorizada mientras el manchón los persigue, dejando ensangrentadas las puertas del teatro y creciendo continuamente. Policías con rifles tratan de restaurar el orden, infructuosamente. En la marquesina, puede verse que el manchón se ha impuesto sobre una función de medianoche de una película de Bela Lugosi, sacando a un público espantado del teatro.

— "Gremlins 2" (1990): Los Gremlin hacen que una película en exhibición se rompa y queme. Y entonces se entretienen detrás de la pantalla haciendo sombras chinescas y riendo macabramente antes de apoderarse del proyector. Los espectadores salen a quejarse con el gerente del cine, quien les dice: "Sólo exhibimos estas películas, no las hacemos". Hulk Hogan termina enfrentándose con los monstruos para hacer que se comporten.

— "Juego sucio" (1978): Goldie Hawn se encuentra con un nuevo amigo misterioso en una sala de cine. Él es herido de gravedad y sangrando intenta advertirle sobre un asesinato planificado. La adorable inocente no comprende de qué está hablando él, hasta que escucha un susurro en el oído, "Cuidado con el enano", y su amigo colapsar muerto sobre su hombro. Hawn grita al tiempo que un momento perturbador inunda la pantalla dentro de la película, lo que lleva a otros a gritar también. Hawn sale corriendo al vestíbulo y le dice al gerente lo ocurrido, pero cuando llegan de regreso a la sala el cadáver ha desaparecido.

— "La rosa púrpura del Cairo" (1985): Jeff Daniels interpreta a un elegante personaje del cine de la era de la Depresión, Tom Baxter, quien un día reconoce el mundo exterior, se sale de la pantalla y se enamora de una camarera entre el público interpretada por Mia Farrow. El resto de los personajes se quedan atrás sin saber qué hacer; han dejado de actuar y se están quejando. Algunas personas se quedan en el teatro para ver qué sucederá, mientras en otros teatros otros Tom Baxters intentan salirse de la pantalla también. Una de las mejores obras de Woody Allen.

— "Despedida de soltero" (1984): Tom Hanks y Robert Prescott se están cayendo a golpes por el amor de Tawny Kitaen, con quien Hanks está a punto de casarse. Durante el curso de su pelea, el par termina en el escenario frente a una atestada función de una cinta en 3-D, actuando inadvertidamente la misma pelea que transcurre en la pantalla. Un tipo en el público le dice a su compañera, "Esta es la mejor película en 3-D que haya visto". La chica responde, "Qué va, ya he visto mejores". Entonces recibe un puñetazo en la cara, se soba la nariz y dice, "Guao".