Las fuerzas sirias movilizaron el miércoles decenas de tanques y refuerzos a Alepo, la capital comercial, en un intento por aplastar un avance de los rebeldes que les ha permitido controlar partes de la ciudad.

Mientras se intensifican los combates en Alepo que ya llevan cinco días, la vecina Turquía cerró sus fronteras al paso de camiones, pero aclaró que permitirá el ingreso de refugiados.

"Prevemos un gran ataque en Alepo", dijo Mohamed Saeed, un activista en esa ciudad, a The Associated Press. "La gente está preocupada de enfrentar un cañoneo indiscriminado al huir".

Los rebeldes han hecho notables avances durante la última semana, pero la batalla por el control de Siria está lejos de haber concluido. Y existe el potencial de un conflicto regional que trascienda las fronteras sirias.

El canciller israelí advirtió que su país actuará inmediatamente si descubre que milicianos islámicos, como Jezbolá, del Líbano, se apoderan de armas químicas o biológicas sirias.

"Para nosotros es motivo de guerra", afirmó Avigdor Lieberman a la radio israelí.

El lunes, Siria amenazó usar sus armas químicas y biológicas en caso de enfrentar un ataque extranjero.

La Casa Blanca dijo el miércoles que el ataque del gobierno sirio en Alepo con tanques y aviones ilustra lo que califica como "la magnitud del envilecimiento" del régimen de Assad.

El vocero de la Casa Blanca Jay Carney dijo que el gobierno de Estados Unidos tenía informes verosímiles de que Assad usaba sus fuerzas para "perpetrar violencia atroz" contra la población civil de la ciudad.

Carney también señaló la deserción de dos embajadores sirios como indicio de que los funcionarios del círculo íntimo de Assad están "huyendo del gobierno debido a las acciones atroces adoptadas por Assad".

De todos modos, después de 17 meses de lucha y de una cifra de muertos que según los activistas suma ya 19.000, el gobierno sigue mucho mejor armado que los rebeldes y está dispuesto a lanzar ataques aéreos, atacando los vecindarios con helicópteros artillados.

Los rebeldes están desorganizados y desarticulados, incapaces de manifestarse a nivel nacional o mantener control territorial por mucho tiempo. Después de una incursión rebelde en la capital Damasco la semana pasada — incluso un osado ataque que mató a cuatro altos funcionarios del régimen_, el gobierno desalojó a los rebeldes apelando a helicópteros de ataque y armas pesadas que devastaron vecindarios enteros.

Las fuerzas del régimen siguieron el cañoneo con allanamientos de puerta a puerta en Damasco que continuaban el miércoles.

El creciente baño de sangre provocó el miércoles otras dos deserciones de diplomáticos sirios: la enviada a Chipre y su marido, el ex embajador ante los Emiratos Arabes Unidos, según el Consejo Nacional Sirio de oposición. El martes por la noche se había presentado por televisión el general de brigada Manaf Tlass, quien confirmó su deserción y dijo que los sirios debían trabajar unidos para construir una nueva nación.

Fue su primera presentación pública desde que se fue de Siria este mes. Funcionarios franceses confirmaron más adelante que estaba en Francia. Tlass es hijo de un ex ministro de defensa sirio.

La decisión turca de cerrar sus fronteras al paso de los camiones se produjo mientras aumentan los temores de que se propague la crisis siria de 17 meses. Los estrechos vínculos de Siria con Irán y Jezbolá significa que el conflicto tiene el potencial de afectar a los países vecinos.