Un alto comandante militar de Siria, cercano amigo del presidente Bashar Assad, confirmó el martes que desertó del régimen.

El general de brigada Manaf Tlass, hijo de un ex ministro de defensa, dijo en un video difundido por la televisora Al-Arabiya que los sirios deben trabajar juntos para construir un nuevo país democrático.

Es su primera aparición pública desde que salió de Siria a principios de mes. Su largo silencio generó dudas sobre si se había unido al levantamiento contra Assad o simplemente había huido de la guerra civil.

Tlass es el funcionario de más alto nivel que deserta del régimen sirio en los 17 meses de enfrentamientos que según activistas ha dejado más de 19.000 muertos.

Tlass, ex miembro de la Guardia Republicana e hijo del ex ministro de Defensa Mustafa Tlass, no dijo dónde estaba.

En tanto, en vista de la resistencia de los rebeldes, el gobierno respondió con helicópteros para atacar los barrios controlados por la insurgencia, mientras aviones caza rompían la barrera del sonido en un aparente intento de intimidar a los rebeldes en Alepo, la ciudad más grande de Siria.

Después de una serie de reveses, las fuerzas del presidente Assad están solidificando su control en Alepo y Damasco, sabiendo que su caída sería casi el augurio del fin del régimen.

El gobierno parece haber ganado impulso después de una serie de reveses que lo pusieron a la defensiva. Pero aunque sus efectivos superan en poder de fuego de los rebeldes en confrontaciones directas, la rebelión los ha dispersado.

Las dos ciudades más grandes de Siria, hogar de más de una tercera parte de las 22 millones de personas que viven en el país y que son centro de su vida política y económica, han permanecido en su mayor parte aisladas de la agitación que ha asolado gran parte del país en el conflicto.

Pero este mes, rebeldes de áreas aledañas han entrado tanto en Alepo como en Damasco, trayendo batallas callejeras a vecindarios que solían ser tranquilos.

Los enfrentamientos en cada ciudad han seguido un guión similar.

"Aquí es como una verdadera zona de guerra. Hay batallas en las calles en grandes zonas de la ciudad", dijo por teléfono el activista de la oposición Mohamed Said, quien reside en Alepo. "Alepo se ha unido a Homs y Hama y a otras ciudades en la revolución", agregó, mientras en el fondo se oía el ruido de disparos y explosiones.

Luego de cuatro días de la incursión rebelde en Alepo, Said calculó que los insurgentes controlan grandes sectores de la ciudad.

"Hasta ahora es el peor día de los combates en Alepo, pero no puedo decir lo que está sucediendo en tierra ni quién está en control", dijo un escritor local en el barrio de Zahra, a unos cinco kilómetros (tres millas) de algunos de los enfrentamientos más fuertes.

El presidente Assad reorganizó el martes al núcleo del aparato de seguridad de su régimen, despidiendo a un general y designando a un nuevo jefe del Consejo de Seguridad Nacional para reemplazar al que murió en la explosión.

Por otra parte, a pesar de que aumentan las condenas contra Assad, ningún país parece listo para intervenir militarmente para sacarlo del poder. El lunes un funcionario sirio amenazó con que el gobierno podría utilizar armas químicas si llegasen a ser atacados desde el extranjero.

El martes Rusia recriminó a Siria por la amenaza y le recordó que el régimen ratificó un tratado internacional que prohíbe el uso de armas químicas.

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Los periodistas de The Associated Press Zeina Karam en Beirut y Albert Aji en Damasco, Amy Teibel en Jerusalén y Vladimir Isachenkov en Moscú contribuyeron a este despacho.