El ex presidente Fernando Lugo debe presentarse como testigo en la causa que investiga si el canciller venezolano Nicolás Maduro pidió o no a la cúpula militar paraguaya pronunciarse contra el juicio político que lo despojó del poder, informó el martes la fiscalía.

Lugo, que asumió el mando en abril de 2008, fue destituido el 22 de junio pasado tras un rápido juicio político en el Senado, y fue reemplazado por el vicepresidente Federico Franco para completar el resto del mandato hasta agosto del año próximo.

"El ex mandatario debe presentarse en la fiscalía el lunes próximo para continuar con la pesquisa", anunció la fiscal Stella Mary Cano, quien ya ha escuchado los testimonios de cuatro generales, además de dos ex secretarios privados de Lugo.

La fiscal aclaró que si no se presenta el lunes, "volverá a ser citado una vez más bajo apercibimiento; si nuevamente no responde al llamado, podríamos utilizar la fuerza pública para traerlo, de acuerdo con las leyes", agregó.

La AP intentó comunicarse por teléfono con Lugo pero sus dos últimos asistentes personales explicaron haber dejado sus cargos para buscar trabajo. Su abogado adujo que no estaba disponible por encontrarse en los tribunales tramitando expedientes de sus clientes particulares.

Cano informó que hasta el momento "no se puede determinar si Maduro realizó o no una arenga a los jefes del ejército, armada y fuerza aérea para desconocer el resultado del juicio político y así calificar a ese hecho como una presunta intromisión extranjera en asuntos internos paraguayos".

"En cambio está confirmada la reunión de Maduro con la cúpula militar en el interior del gabinete militar del palacio de gobierno pero según el testimonio coincidente de los propios generales Adalberto Garcete, Miguel Christ y Juan Carlos Benítez, sólo dijo que la destitución de Lugo generaría sanciones internacionales contra el Paraguay", especificó la fiscal.

El canciller venezolano consultado el 28 de junio sobre los señalamientos de la ministra de Defensa paraguaya, María Liz García, de intromisión por haber supuestamente hablado con militares paraguayos, respondió que con otros cancilleres de Unión de Naciones Suramericanas, Unasur, fue a "dialogar con todos los sectores de la sociedad paraguaya a la cual le ofrecimos la mano amistosa y solidaria de Suramérica para que no se cometiera ese exabrupto bochornoso que se cometió contra la Constitución, contra el presidente y contra el pueblo paraguayo".

Maduro y otros siete cancilleres de países miembros de Unasur llegaron a Asunción el 21 de junio para intentar frenar el juicio político, reuniéndose con líderes de partidos oficialistas y opositores en el Congreso.

El esfuerzo no tuvo éxito, retirándose los ministros a sus respectivos países pero el canciller venezolano permaneció al lado del ex obispo.

En momentos en que el juicio político se desarrollaba aceleradamente en el Senado y mientras Lugo lo observaba por televisión, Maduro se reunió brevemente con los jefes militares, de acuerdo con la declaración de Marcial Congo, secretario privado del entonces mandatario, ante la fiscalía.