Un hispano conservador de limitada trayectoria política, que la ha emprendido contra la maquinaria republicana de Texas, amenaza con llegar al Senado nacional a expensas del candidato más consolidado.

El impacto de Rafael Edward Cruz, conocido como "Ted", en las internas republicanas ha sido tal que algunos lo describen como el Marco Rubio del oeste, en referencia a otro joven político conservador hispano, también de ascendencia cubana, que representa al estado de Florida en el Senado nacional.

Ambos son muy bien vistos por el Tea Party, el movimiento que promueve una plataforma política basada en libertad individual absoluta, con gobierno central muy limitado y respeto a rajatabla de la constitución federal.

Rubio ya es todo un príncipe dentro del Partido Republicano y se cree que figura entre los posibles compañeros de fórmula del candidato a la presidencia Mitt Romney.

Ted Cruz, abogado de 41 años, todavía no tiene proyección nacional, pero daría un gran paso en esa dirección si fuera elegido senador nacional por Texas, un estado enorme que abarca la gran mayoría de la frontera con México.

Para que eso suceda, Cruz deberá derrotar a David Dewhurst, vicegobernador de Texas desde hace una década, quien tiene el respaldo de la maquinaria republicana del estado y es dueño de una gran fortuna.

Cruz, mientras tanto, aún se está dando de conocer en los pasillos del poder y ante los donantes ricos.

"Cuando ganemos esta campaña, les doy mi palabra: Texas será el líder para recuperar a nuestro país", dijo Cruz en una arenga a 200 personas que vinieron a escucharle hablar en San Antonio recientemente.

El vencedor entre Dewhurst y Cruz será seguramente el próximo senador, ya que los demócratas no han ganado ninguna elección estatal en Texas desde 1994.

Aquellos que descartan a Cruz puede que se arrepientan. Ha sido respaldado por todo tipo de figuras prominentes del movimiento conservador, nombres como Sarah Palin, la candidata republicana a vicepresidenta en el 2008; Rick Santorum, ex aspirante a la candidatura presidencial republicana, y Sean Hannity, conocido comentarista político de derechas.

Desafiando los pronósticos, Cruz evitó que Dewhurst ganase las internas republicanas en la primera vuelta y forzó una segunda ronda, la cual tendrá lugar el 31 de julio.

"Ted Cruz ha demostrado que es un candidato legítimo", dijo Cal Jillson, profesor de ciencias políticas en la Universidad Southern Methodist en Dallas. "Aún si no gana esta campaña, ya ha subido muchos escalones y se ha colocado en buena posición para otras elecciones, quizás como representante".

Pero miembros del Tea Party no quieren esperar y están decididos a ayudarle a ascender al Senado ya. En el evento en San Antonio, lo trataron cómo un ídolo. Algunos le estrechaban la mano, otros lo abrazaban.

Un individuo que lucía escéptico fue cautivado en poco tiempo.

"Usted no obtendrá mi voto a no ser que declare públicamente que protegerá nuestra frontera con México con soldados", le increpó el hombre en tono enérgico y alzando el dedo índice derecho al aire. "Y que deportará a cada uno de los ilegales en nuestro país". El hombre no quiso ser identificado.

Ciertos candidatos seguramente se hubiesen sentido un tanto intimidados en esa situación. Pero Cruz la manejó como un experto.

"Escuche, caballero", Cruz le respondió. "Sin lugar a dudas tenemos una crisis tremenda con el tema de la inmigración ilegal. Y por supuesto que tenemos que asegurar la frontera. Para serle franco, me parece increíble, de hecho inaudito, que en nuestra sociedad luego de los ataques del 11/9 aún no tenemos ni idea de quién está entrando al país".

El hombre se quedó callado por un momento, luego empezó a asentir con la cabeza y finalmente soltó una palabra — "¡amén!" — y le ofreció a Cruz un apretón de manos.

Mientras la gran mayoría de los políticos hispanos en Estados Unidos apoyan a los inmigrantes sin papeles, Cruz está empeñado en desafiar ese estereotipo. Se opone frontalmente a la inmigración ilegal. Entiende que esa posición le quitará una parte del voto hispano, pero, al igual que Rubio y otros republicanos hispanos, piensa que cualquier voto que le puedan restar a los demócratas cuenta.

Según el último censo, el 37% de las 25 millones de personas del estado de Texas son hispanos, quienes se están convirtiendo en una fuerza política tremenda en el estado y tienden a votar por los demócratas.

En la última contienda presidencial, el republicano John McCain cosechó apenas el 35% del voto hispano. Pero los republicanos sueñan con volver al 2004, cuando el entonces presidente George W. Bush acaparó el 49% de ese voto.

Varios líderes hispanos, no obstante, afirman que Cruz no recibirá mucho apoyo de esa comunidad.

"No puedo pensar ni en un latino que esté de acuerdo con este loco" dijo René Martínez, director para el norte de Texas de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC por sus siglas en inglés), una de las organizaciones más conocidas entre las que defienden los intereses de los hispanos. "No tiene sensibilidad humana alguna hacia los inmigrantes".

Martínez señaló que Cruz se aprovecha de su apellido para tratar de confundir a los votantes hispanos.

"Yo alertaría a los latinos a no votar por él", resaltó. "Este hombre es latino en apellido solamente. No tiene ningún interés en ayudar a los latinos".

Un sobrino de Bush, George P. Bush, que ayudó a fundar el grupo Republicanos Hispanos de Texas, en tanto, dice que "Ted es el futuro del partido Republicano".

"Es un verdadero conservador y su vida y carrera reflejan el sueño americano", añadió. "Igual que Marco Rubio en el estado de Florida, estoy seguro que Ted ayudará a crear una nueva generación de líderes que defenderán nuestro excepcionalismo americano".

Resta por verse qué impacto tendrá Cruz entre los hispanos de Texas a la luz de su firme oposición a la inmigración ilegal.

Cruz se enorgullece de decir que fue a la Corte Suprema federal para declarar en contra del gobierno en el caso de José Medellín, un mexicano oriundo de Nuevo Laredo condenado a muerte por la violación y homicidio de dos niñas en Houston en 1993. Medellín era uno entre muchos mexicanos condenados a muerte en Estados Unidos que apelaban sus sentencias sobre la base de que no fueron informados de su derecho a consultar con representares consulares luego de haber sido arrestados.

El gobierno del entonces presidente George W. Bush, y también la ONU, apoyaron la idea de que los casos fueran analizados por la Corte Internacional de Justicia en Holanda.

Pero Cruz, actuando como procurador de su estado, convenció a la Corte Suprema de que ninguna corte extranjera le podía decir a Texas cómo manejar sus asuntos legales. Medellín fue ejecutado en el 2008.

Cruz fue procurador general de Texas por cinco años, empezando en el 2003. Sus trabajos previos incluyeron varios puestos administrativos de rango medio en agencias federales en Washington.

Su pasión por la política se la inculcó su padre, quien escapó de la Cuba de Fidel Castro a los 18 años con 100 dólares en su bolsillo.

"Cuando yo era pequeño, mi padre me solía decir una y otra vez que por lo menos cuando fuimos oprimidos en Cuba, tuvimos a este país a dónde escapar", expresó Cruz en una entrevista. "Pero si perdemos nuestra libertad aquí, no tenemos escapatoria".