La ONU apuntó hoy que se han registrado algunos progresos en favor de la paz en la castigada región sudanesa de Darfur, pero también los consideró insuficientes y pidió a las partes mayores compromisos.

"Queda mucho por hacer y los progresos realizados son frágiles y podrían revertirse fácilmente", señaló hoy el representante especial conjunto de la misión de la ONU y la Unión Africana (UA) en Darfur (UNAMID), Ibrahim Gambari, en su intervención ante el Consejo de Seguridad.

Gambari insistió también ante el Consejo que hay que "permanecer centrado, determinado y comprometido con los progresos hacia la paz y la reconciliación en Darfur".

También se refirió a los progresos realizados en la implementación del acuerdo de paz de Darfur, firmado en Doha en 2011 entre el Gobierno de Sudán y los rebeldes del Movimiento Justicia y Liberación (LJM, por su sigla en inglés), aunque otras provisiones del acuerdo llevan meses de retraso sobre la fecha prevista.

Para la ONU ese acuerdo puede ser la base para el alto el fuego permanente y para un acuerdo de paz global que ponga fin a ocho años de guerra en Darfur.

Gambari también indicó al Consejo que trabaja junto al primer ministro adjunto catarí, Ahmed bin Abdulá Al Mahmud, de cara a la reanudación de las negociaciones entre las autoridades sudanesas y los movimientos rebeldes que no se sumaron al acuerdo de Doha.

También señaló que es necesario "redoblar los compromisos para restaurar los servicios básicos de más comunidades y facilitarles una pronta recuperación y reconstrucción", ya que de esa manera se consolidarán los progresos.

Según datos de la ONU, unas 300.000 personas han muerto y otras 2,7 millones se han visto obligadas a desplazarse en esa región por los enfrentamientos entre grupos rebeldes y las fuerzas gubernamentales.

El conflicto de Darfur se inició a comienzos de 2003, cuando los grupos insurgentes se levantaron en armas contra el régimen de Jartum en protesta por la pobreza y la marginación que sufrían los habitantes de esa región.