Grupos de ciudadanos de Duisburgo (oeste de Alemania) se concentraron anoche en el túnel donde, exactamente hace dos años, se desencadenó la tragedia de la Loveparade, en la que 21 jóvenes murieron al desatarse el pánico y colapsarse el único acceso a la multitudinaria fiesta.

El lugar de la tragedia se cubrió de flores, velas encendidas y mensajes de recuerdo a los fallecidos el 24 de julio de 2010, en la que fue la mayor catástrofe de la historia de la más popular fiesta "tecno" del mundo.

La mayoría de las víctimas murieron de asfixia o aplastadas por otros jóvenes que trataban desesperadamente de escapar de la avalancha humana.

A esta manifestación espontánea en memoria de las víctimas seguirá hoy por la tarde una ceremonia institucional, presidida por la jefe del Gobierno del "Land" de Renania del Norte-Westfalia, la socialdemócrata Hannelore Kraft.

El diario "Frankfurter Allgemeine" publica hoy una esquela, firmada por el equipo organizador de la Loveparade, en la que expresan sus condolencias por lo ocurrido.

Esa Loveparade fue la última que se celebró en Alemania, tras más de veinte años de tradición, mientras prosiguen las diligencias de la justicia contra parte del equipo por presuntas negligencias en la organización.

El alcalde de la ciudad, Adolf Sauerland, abandonó el cargo el pasado febrero, tras un referendo entre la ciudadanía, que se pronunció por abrumadora mayoría por su cese, por considerarle en parte responsable de lo ocurrido.